Por: Ramón Antonio Veras.
1.- Ante la acción ejercida por el Ministerio Público, contra varios
ciudadanos vinculados, conforme el expediente acusatorio, a actos delictivos,
hoy las mujeres y los hombres del país que han reclamado justicia, deben
sentirse satisfechos porque se ha dado un paso para vencer la impunidad,
2.- Conviene precisar que a cada uno de los imputados se le debe
respetar su inocencia, hasta que una sentencia irrevocable establezca su
culpabilidad en los hechos puestos a su cargo, partiendo del principio de la
presunción de inocencia.
3.- La acusación contra los encartados no debe inducir a golpearlos en
su reputación, con términos hirientes mortificarlos, burlarlos, humillarlos o
de cualquier forma zaherirlos, como tampoco a sus familiares, amigos y
compañeros.
4.- La sana voluntad de nuestro pueblo de que se enfrente el fenómeno de
la corrupción, y su anhelo de justicia; el sueño de que se aplique la ley, no
debe impulsarnos a la deshumanización, a alienarnos, a movernos como un tizón
para degradar condenando por anticipado a quien se presume inocente.
5.- El momento que está viviendo el país por el sometimiento de algunas
personas en el caso Odebrecht, no es para utilizar la burla como ofensa,
agravio y humillación. Este espacio debe servir para que el pueblo se mantenga
firmemente alerta, vigilante, a la espera de que el servicio judicial cumpla su
cometido, el encargo que tiene de juzgar en base a los hechos, las pruebas
debatidas, la ley y el derecho.
6.- Lo mejor de nuestro país quiere que se acabe con el manto de
impunidad que ha cubierto a los que se han enriquecido con el dinero del
erario, pero aspirar a que se haga justicia no significa procurar ajuste de
cuentas, revancha, tomar desquite ni venganza.
7.- El expediente llamado Odebrecht, no es más que la expresión de una
sociedad enferma, deteriorada, contaminada en su esencia por lacras
sociales. Es oportuno recordar que ahí
no son todos los que están ni están todos los que son.
8.- Aspiramos a que la justicia impere; que los culpables respondan por
sus hechos y sean sancionados como manda la ley, con una condena que guarde
proporción con el hecho cometido. No deben haber culpables protegidos, ni
inocentes condenados.
9.- El ambiente es propicio para continuar reclamando que funcionen los
mecanismos institucionales y así vencer la impunidad. Pero debemos exigir, demandar que se utilice
la ley para juzgar sin pasión politiquera, y ausente el favoritismo para
santificar delincuentes.
10.- El caso Odebrecht, debe servir de reflexión para que mediten,
recapaciten aquellos que están en las instituciones y organismos del Estado, y
les den vuelta a su cabeza, consultando con su almohada y su conciencia
comprendan que hay que manejarse con honestidad administrando los recursos del
pueblo.
11.- En lo que a mi respecta, lo que me motiva escribir estas líneas es
que pienso en la angustia; lo acongojada e intranquila; el apuro por el cual
están pasando los hijos, nietas y nietos, madres, hermanos y esposas de los
incriminados. En mi país siempre he querido se haga justicia sin contaminación,
sin odio ni el morbo de por medio. Espero se le haga justicia verdadera a todos
los imputados en el caso Odebrecht. Los culpables a la cárcel, los inocentes
que regresen a la sociedad sin manchas.
Santiago de los Caballeros,
29 de mayo de 2017.