lunes, 28 de febrero de 2022

Una de dos: fomentar limosneros, o levantar la dignidad de nuestro pueblo

I.- Los males sociales son terrenales y sistémicos

  1. El ciudadano o la ciudadana desapasionada, íntegra y abrazada a lo justo, no tiene que hacer el mayor esfuerzo para comprobar el drama humano que está a su vista en nuestro país.
  2. No hay que estar dotado de gran sabiduría para saber que aquí padecemos de alta mortalidad pre y posnatal; sin garantía de empleo y de alimentación; falta de techo, deficientes servicios de salud y de educación; inseguridad personal y de bienes, frágil institucionalidad; no protección de los recursos naturales ni del medio ambiente; menguada la soberanía e independencia nacional y notoria degradación ética y moral.
  3. Los males sociales antes indicados, no fueron enviados como castigo celestial a la mayoría del conjunto de las personas que habitan en el territorio nacional dominicano. Las dificultades para vivir dignamente no nos llegaron desde el cielo, sino por la existencia en la tierra de un orden social y económico injusto, que beneficia a una minoría.
  4. La pobreza que con dureza golpea a la mayoría de nuestros connacionales, no tiene nada de divina, ni de diabólica. Entonces, porque es una cuestión terrenal, debemos resolverla aquí en la tierra.

II.- Ante una vida placentera y otra de calamidad

  1. Aquellos que aquí diariamente gozan una opípara y suculenta comida, tienen una existencia diferente a los que carecen de lo indispensable para seguir viviendo. Ante semejante situación, estamos en la disyuntiva de que todo siga igual, o cambiamos esta nada humana realidad.
  2. La fracción de la población dominicana que lleva una vida placentera y motiva la desgracia de nuestro pueblo, es la que se mantiene opuesta a todo lo que significa cambiar la presente situación calamitosa.
  3. La oposición a la renovación de la sociedad injusta es muy propia de los sectores sociales que viven a costa de la mendicidad en que se encuentran las grandes mayorías nacionales.
  4. Proceder a usar la razón para juzgar las condiciones inhumanas que sufren los pobres, no está en la tendencia política que aquí desde siempre se ha apoderado de los resortes del poder del Estado, y los utiliza en forma vehemente, irrazonable y despótica.
  5. Lo que se llama pueblo dominicano nunca ha estado en el pensamiento de los que alegremente han disfrutado de las mieles del poder. Siempre se han comportado desentendidos de lo que es de interés para los marginados de la sociedad.
  6. Los grupos políticos que representan y defienden los intereses de las minorías, no disimulan sus sentimientos a la hora de tomar decisiones, probando así que su único objetivo es, por medio del Estado, pasarla bien, aunque los oprimidos permanezcan bajo estado de tristeza.

III.- Actitud de los aprovechados del actual modelo económico

  1. Hablar de modificar el modelo económico vigente, es algo así como una profanación a los que se benefician de la desigualdad, la cual es venerada por los aprovechados que consideran impíos a los que plantean cambios sociales verdaderos.
  2. En el medio social dominicano, no todos los grupos humanos están disgustados con el actual modelo bajo el cual está organizada la sociedad. Hay toda una minoría que experimenta satisfacción y siente alegría por continuar como hasta hoy.
  3. Los aprovechados del poder no están solos. Ellos cuentan con todos los mecanismos que hacen posible la dominación que se mueve alrededor del sistema.
  4. El estado de calamidad que se encuentra la mayoría del pueblo dominicano, no es fácil darle solución, por la influencia negativa que ejercen grupos despiadados por medio de la politiquería.
  5. Las mujeres y los hombres comprometidos con la brega social, deben accionar para eliminar las trabas que impiden a los marginados de la sociedad quitarse de la nuca el yugo que les han impuesto sus enemigos tradicionales.
  6. Las fuerzas coercitivas y los plumíferos que, a cambio de recibir piltrafas sienten placer haciendo labor ideológica, inclinan la cerviz para reverenciar el orden establecido que hace posible que la generalidad de los dominicanos y las dominicanas permanezcan en estado de permanente indigencia.

Ideas finales

  1. En el país nuestro hay un sector de la sociedad que siente que está viviendo en un lugar delicioso, que le fue asignado desde el cielo por sus dioses para que lo goce como un sitio paradisiaco.
  2. Pero junto a ese grupo minúsculo que se cree estar bendecido, está la gran mayoría de nuestro pueblo, para la cual el ambiente nacional es un lugar de castigo, un infierno.
  3. Ante esta desemejanza de vida de placeres para unos, y de dolor para otros, se impone una solución humanista y no de crueldad.
  4. Para los insensibles que gozan de los beneficios que posibilita el poder político y social, las dificultades que padecen los pobres del país se solucionan manteniéndoles las limosnas por medio de los programas sociales, aunque cada día el modelo económico genera más y más pordioseros.
  5. La disyuntiva que se le presenta a las ciudadanas y a los ciudadanos dominicanos sensibles, es la de aceptar que continuemos con la cultura de limosnear, o levantamos la dignidad de nuestro pueblo mediante la renovación de la sociedad.

domingo, 27 de febrero de 2022

Bregar por libertades pisoteadas, 50 años atrás

Introducción

  1. Sin importar las circunstancias, en cualquier momento es un deber cumplir accionando para cambiar todo aquello que lesiona al ser humano, y mucho más cuando son violados sus derechos y libertades.
  2. En todo tiempo y ocasión el pueblo dominicano no ha disfrutado plenamente de la facultad de obrar de una manera o de otra, porque en determinadas coyunturas la autonomía de la voluntad se ha visto sometida a controles tiránicos.
  3. Por medio de este escrito expongo la oportunidad que se me presentó para cumplir con mi deber de hablar en favor del derecho de nuestro pueblo a ejercer sus prerrogativas.

I.- Por las libertades públicas en un momento de terror

  1. Muchos de los dominicanos y las dominicanas que hoy cuentan con más o menos cincuenta años de edad, es posible que tengan la creencia de que desde siempre en nuestro país se han ejercido libremente los derechos y libertades, pero la historia dice todo lo contrario.
  2. Al momento de graduarme, en 1967, de doctor en derecho y trasladarme a Santiago, a ejercer la profesión de abogado, el país estaba en una situación sumamente difícil para expresarse libremente.
  3. Después de la desaparición física de Trujillo, en 1961, en el país se ejercieron, con altas y bajas, las libertades públicas, hasta que llegó al gobierno el doctor Joaquín Balaguer en 1966, e implantó un régimen de terror.
  4. Ante la realidad de que la represión contra el pueblo hacía sumamente difícil su concienciación, orientación y edificación, decidí neutralizar los métodos represivos llevando instrucción a las masas por medio de charlas y conferencias, las cuales impartía en distintos barrios de la ciudad de Santiago de los Caballeros, principalmente en clubes culturales, sindicatos, gremios y asociaciones de profesionales. Mis exposiciones giraban en torno a la necesidad de luchar por las libertades públicas, los derechos humanos y otras conquistas.
  5. He aquí los temas que hace 50 años, en el mes de febrero de 1972, abordé en diferentes exposiciones, y fueron recogidas en distintos periódicos de la época:
    1. «Situación de los derechos humanos en la República Dominicana». La Información, 1 de febrero de 1972.
    2. «Los derechos humanos son letra muerta en República Dominicana». Periódico El Sol, 2 de febrero de 1972.
    3. «Afirma las libertades son precarias en el país». El Nacional de Ahora, 4 de febrero de 1972.
    4. «Necesidad de la incorporación de los campesinos a la producción». La Información, 12 de febrero de 1972.
    5. «La prostitución es un subproducto de explotación sistémica». La Información, 18 de febrero de 1972.
    6. «La planificación familiar y el subdesarrollo económico». La Información, 22 de febrero de 1972.
    7. «La miseria no es por el aumento de la población». El Sol, 23 de febrero de 1972.
    8. «La lucha por la liberación nacional exige base ideológica». La Información, 29 de febrero de 1972.
    9. «Destacar a Juan Pablo Duarte para retener la idea de la libertad». La Información, 29 de febrero de 1972.
  6. Las indicaciones de las citadas charlas y conferencias están, más ampliamente desarrolladas, en el libro de mi autoría Ejerciendo la libertad de tránsito y la libertad de expresión, en el Capítulo V, página 130.

II.- Un episodio edificante para nuestros jóvenes

  1. La finalidad de referirme hoy a las charlas y conferencias impartidas hace 50 años, es infundir inspiración, llevar entusiasmo a los jóvenes para que hagan estimación de lo que significa vivir en un ambiente de libertades públicas.
  2. En el año 1972, nuestro país vivía momentos aciagos, porque en cualquier lugar hacia acto de presencia una funesta banda de asesinos, diligentes y rápidos para ejecutar un crimen en la persona de un opositor al régimen de turno.
  3. El estado terrorífico bajo el cual se ejercía la libertad de expresión en 1972, se puede identificar como de miedo muy grande porque causaba espanto.
  4. Exponer en un espacio abierto el tema de los derechos humanos, sin saber si dentro del público se encontraba o no un matón, era motivo de turbación, daba qué pensar, se creaba la duda de si continuar la intervención o salir al galope.
  5. La juventud dominicana de hoy debe ejercer las libertades públicas a plenitud y con mucha intensidad, pero con el convencimiento de que está haciendo uso de prerrogativas por las cuales nuestro pueblo se ha sacrificado en las diferentes ocasiones que el poder del Estado ha sido ejercido en forma odiosa, despótica y abiertamente avasalladora.
  6. Ahora, se ve bonito que el pueblo dominicano se deleite, manteniéndose regocijado y sanamente divertido con el disfrute de sus libertades, y no permita que vuelvan a ser burladas, como 50 años atrás.
  7. A nuestros jóvenes que hagan uso de la libertad, pero con acatamiento y consideración a los demás; honrando las normas éticas y morales, cuidando no lesionar a otros con acciones pecaminosas que deslustran honras bien ganadas.

Ideas finales

  1. Cincuenta años nos separan de aquel período tenebroso de la vida política del país, superado por el accionar de las masas populares dominicanas, las encargadas de escribir las páginas más gloriosas de nuestra lucha democrática.
  2. El espacio de tiempo que ha transcurrido, desde el año 1972 hasta ahora, debe servir para reflexionar en el sentido de que debemos darles a las libertades públicas contenido social, profundizando las reivindicaciones más sentidas por los hombres y mujeres del pueblo.
  3. Se impone demostrar que bregamos para que los derechos y libertades no estén en la Constitución como conceptos vacíos, sino como objetivos a alcanzar en los marcos de la liberación de la opresión material y espiritual que sufre los pobres.
  4. Los hombres y las mujeres que en este país hacen causa común con los que carecen de lo indispensable para vivir, deben continuar luchando para abrir más y más espacio de libertades públicas, hasta hacer posible crear las premisas materiales para que el verdadero pueblo disfrute de reales y efectivas libertades.
  5. Por último, como en 1972, todos aquellos que creemos en un futuro mejor para el país, debemos mantenernos abrazados a las mejores causas sin importar lo complicada que sea la época.

viernes, 25 de febrero de 2022

Ante tanta pobreza, ¿qué hacer?

Introducción

  1. El tránsito del ser humano por el planeta tierra, solo tiene sentido cuando contribuye haciendo posible las condiciones materiales y espirituales favorables para la especie humana.
  2. Preocuparse por hacer dignos a los demás, es demostración de que se quiere ennoblecer con actos, a la vez que se enseña sensibilidad a otros integrantes de la comunidad.
  3. Las condiciones de existencia de las personas físicas que nacen y se desarrollan en el medio social dominicano, están a la vista de todas y de todos los que tienen la posibilidad de percibir con los ojos. Basta con poder ver para comprobar cómo estamos viviendo.

I.- El hecho de ser pobre en nuestro país

  1. La formación física y educativa de una dominicana o un dominicano, depende de su clase social, del lugar de ubicación en el ordenamiento económico vigente, causante de que la mayoría de la población carezca de lo indispensable para vivir.
  2. El embarazo de una mujer dominicana no le garantiza el nacimiento de la criatura, de donde resulta que su preñez no le asegura que va a tener un parto feliz, un niño o niña viable, por lo que su gravidez puede convertirse en una incertidumbre.
  3. En el hipotético caso de que en el país llegue a nacer un bebé, su crianza no la tiene asegurada si forma parte del montón que, más allá de su lactancia, no tiene nada de certeza para su alimentación. Le acecha la desnutrición, o morir de una enfermedad curable.
  4. Ser pobre en la República Dominicana, quiere decir un ente social que no tiene garantía de empleo, comida, servicios de salud y educación; vivienda, agua potable y otra luz que no sea la del día.
  5. La pobretería caracterizada en el desamparo, las penurias, notoria indigencia y miseria, es el cuadro dramático que nos muestra lo que es la sociedad dominicana, donde la carencia identifica a la generalidad de los nuestros.
  6. Al lado de la inopia que padecen las grandes mayorías nacionales, está presente la abundancia de bienes de una minoría que hace gala de la opulencia, a la cual todo le sobra. Somos testigos de un medio social que causa pena al sensible y motiva alegría o indiferencia al indolente.
  7. Además de las penurias que padece la generalidad de mujeres y hombres del pueblo, su estado de postración física y moral se agrava por la angustia que les genera la degradación ética y el desprecio a las buenas costumbres.

II.- Debemos reflexionar

  1. El orden social bajo el cual estamos viviendo los dominicanos y las dominicanas, con sus lacras sistémicas motiva hastío y llama a la reflexión al que se aflige ante el padecimiento que afecta a su pueblo.
  2. A cualquier persona mínimamente sensible, le resulta sumamente difícil encontrarse a gusto en un país en el cual la gran mayoría se mantiene bajo estado permanente de dolor interior y abrumada por cargas físicas y morales.
  3. No puede considerarse desesperanzado aquel que ve la realidad sin estar dominado por pesimismo, ni derrotismo alguno. Los hechos son los hechos y no se derriten; se mantienen o cambian dependiendo del proceder de las fuerzas humanas activas que se oponen a su permanencia.
  4. Ideas finales
  5. Este artículo no lo he elaborado con sentimientos exagerados para causar aflicción ni motivar sentimentalismos. Simplemente me he limitado a describir, a bien dibujar, a patentizar lo que está a la vista.
  6. Lo que he descrito por medio de la escritura, es pintar el cuadro de la penosa situación que podemos atestiguar de la realidad dominicana que conmueve y desgarra motivando pena y dolor.
  7. La existencia real y objetiva de lo que es nuestro país, está expuesta en este trabajo, el cual he realizado partiendo de lo que verdaderamente nos está ocurriendo, ajustándome a la certidumbre, poniendo los hechos tal como son y no de otra manera.
  8. La actitud que toma un sujeto cualquiera en el medio donde vive sirve para definirlo como falto de sentimientos, indolente ante las cosas que causan dolor a su prójimo, e indiferente ante el drama humano.
  9. Sería un logro vivificar, reanimar a los sectores comprometidos con la lucha social en la República dominicana para que se reactiven, poniéndose en tensión para modificar la cruel existencia que padecen las masas populares.
  10. Cada uno de mis connacionales debe considerar detenidamente, si desde el punto de vista humano conviene a la mayoría del pueblo dominicano seguir viviendo bajo el modelo económico actual causante de la mendicidad que sufre la mayoría de los dominicanos y las dominicanas.
  11. Sin duda alguna, debe revisarse por completo la persona humana que no se conduele ante el dolor ajeno. La vida amarga que llevan encima los pobres de nuestro país, debe generar indignación y no indiferencia.

miércoles, 23 de febrero de 2022

El muro hoy, y la compra ayer de inmigrantes haitianos

I.- Una broma pesada

  1. Un país como el dominicano, dominado por la minoría nacional y los intereses extranjeros, además de estar golpeado por una horripilante miseria, el atraso lo lleva a ser objeto de burla.
  2. Una chacoteada, más o menos una broma pesada, es lo que ha hecho el gobierno dominicano, en forma rimbombante, anunciar la ejecución de un muro en la zona fronteriza con Haití.
  3. Tomarnos el pelo es, ni más ni menos, anunciar el control de la inmigración haitiana mediante la colocación de una pared de varilla y cemento en la zona colindante con Haití.

II.- Para detener la inmigración haitiana, no bastan las verjas, murallas ni vallas

  1. De seguro que el ciudadano presidente, Luis Abinader, cuenta con muchos asesores en asuntos migratorios, que pueden explicarle la razón por la cual los nacionales haitianos llegan al país a vender su fuerza de trabajo.
  2. Las autoridades dominicanas pueden levantar en la frontera 100 muros, 500 verjas perimetrales, 1000 murallas y un millón de vallas, pero jamás impedirán que los haitianos lleguen a nuestro país en condición de inmigrantes.
  3. El fenómeno migratorio, por ser de naturaleza social, es imposible de impedirlo mediante leyes, decretos, muros o metralletas.
  4. De la misma forma que no se elimina la corrupción, la pobreza, la prostitución y otras lacras sistémicas, tampoco la inmigración puede desaparecer con medidas coercitivas, sin importar que sean materiales o espirituales.
  5. Los nacionales haitianos están presentes en la República Dominicana, como inmigrantes, por una causa igual a la que están en Estados Unidos, millones de caribeños, latinoamericanos, africanos, etc., es decir, por el desarrollo desigual del país del inmigrante y el que lo recibe.

III.- Recordemos ahora, el contrato de compra de braceros haitianos, formalizado entre el gobierno dominicano y el haitiano

  1. Las autoridades dominicanas, al igual que las haitianas, han manejado el fenómeno migratorio dependiendo de su conveniencia y las circunstancias. Cuantas veces en nuestro país ha sido necesaria la mano de obra esclava haitiana, desde las alturas del poder del Estado han traído inmigrantes a trabajar como bestias.
  2. En los archivos del Palacio Nacional dominicano, de seguro reposa el contrato de fecha 14 de octubre de 1978, mediante el cual Haití le vende a nuestro país la cantidad de 15,000 braceros haitianos, a razón de 100 dólares cada uno, para trabajar como esclavos de nuevo tipo en los ingenios del Consejo Estatal del Azúcar.
  3. Conviene precisar que en el citado contrato, el CEA no tuvo nada que ver en la contratación. El negocio de los inmigrantes esclavos se formalizó de gobierno a gobierno. En ese momento no se habló de muro ni de verja perimetral.
  4. La realidad es que debemos de dejarnos de hablar necedades, puras tonterías para engañar a la opinión pública nacional y extranjera, con el asunto de los inmigrantes haitianos presentes en la República Dominicana, al igual como lo hizo el Gobierno Dominicano cuando denunciamos ante la Organización Internacional del Trabajo-OIT-, el trabajo esclavista a que estaban sometidos en nuestro país, en la década del 70, los inmigrantes haitianos.

Ideas finales

  1. Aprovechamos la ocasión para invitar a todos los interesados en el tema de la inmigración haitiana en la República Dominicana, a leer en el Archivo General de la Nación, las obras de nuestra autoría con los títulos Inmigración Haitianos y Esclavitud, e Inmigración Caribeña y un Capítulo Haitiano. Además, en esa misma institución reposa un trabajo inédito en seis tomos en el cual abordamos el mismo asunto haitiano.
  2. Por último, creemos que una cuestión que encierra humanismo como lo es, en general, el caso del pueblo de Haití, no es para mezclarlo con patriotería. Toda comunidad humana debe ser tratada con alto sentido de dignidad.

martes, 22 de febrero de 2022

El proceder responsable a punto de desaparecer

I.- Por los años que he vivido, trato de conocer el proceder de mi gente 

  1. Sobrevivir por muchos años permite al ser humano conocer algo del proceder de las personas de la comunidad donde ha permanecido durante cierto período de tiempo.
  2. No soy, ni pretendo ser, un dedicado a investigar las ciencias sociales, ni en particular las diferentes formas de actuar de las personas físicas en el medio social donde realizan sus actividades cotidianas.
  3. Creo no estar equivocado, si escribo diciendo que he adquirido más conocimientos con la práctica de la vida, que por medio de los estudios en las escuelas y en la universidad.
  4. Relacionarme con mujeres y hombres de diferentes países del mundo, y haber vivido de manera ininterrumpida compartiendo con distintas clases y capas del mosaico social dominicano, me han llevado a tener una idea, más o menos clara, de cómo actúa la generalidad de mis connacionales.
  5. De manera objetiva he llegado a darme cuenta de que la opinión que en mi mente he abrigado de la persona consciente de sus deberes, la responsable, ya no está presente en el mayor número de mis coterráneos.

II.- La palabra responsable y mi mamá

  1. La palabra responsable no la leí por primera vez en un libro, sino que la escuché salida de la boca de mi madre, siendo todavía un niño.
  2. Estando muy pequeñito, mamá logró que el Seguro Social, le asignara dos botellas de leche, pero había que estar de lunes a viernes, a las tres y media de la madrugada, en el lugar donde se procuraba el apreciado alimento.
  3. Mi madre, muy eufórica, me dijo: “Negro, ya tú sabes, eres responsable de que esa leche esté aquí todos los días; es tu deber levantarte antes de las tres y media de la madrugada”.
  4. Al escuchar la palabra responsable expresada por mamá, sentí que ella había puesto a mi cargo la responsabilidad de que, desde el lunes hasta el viernes, en mi casa estuvieran las dos botellas de leche.
  5. Una vez mi progenitora me impuso la obligación de que las dos botellas de leche estuvieran a su alcance, sentí que me había dado una orden que debía cumplir, un compromiso, si no legal, por lo menos moral.
  6. El hecho de mamá mandarme a realizar la tarea de buscar las dos botellas de leche antes de las tres y media de la madrugada, fue comprometerme, responsabilizarme de cumplir lo que ella me había requerido y debía hacer para honrar mi responsabilidad.

III.- El responsable, aquí está en extinción

  1. Porque me formé con la idea de que es un deber cumplir aquello a que está uno obligado a hacer, me he dado cuenta de que ser responsable ya no forma parte de la cultura de los nuestros.
  2. El concepto de responsable ha dejado de estar en la conciencia de los dominicanos y las dominicanas de esta época. Ahora predomina la informalidad sobre la seriedad y la ligereza en lugar de la solidez en las actuaciones.
  3. En el ambiente nacional dominicano, las personas irresponsables se comportan como si fueran de las más serias, como que no son capaz de engañar ni burlar a nadie.
  4. En nuestro país, la casi desaparición del responsable ha hecho posible que ese individuo inconsciente sea aceptado como el buen ciudadano que reúne las condiciones para confiarle una misión delicada.
  5. Esa mujer o ese hombre que a diario vemos accionando con descaro, es el mismo que obra sin reflexionar el daño que hace con sus actuaciones deshonestas, como si aquí ya la ligereza estuviera imponiéndose a la sensatez.

Ideas finales

  1. Ese ser humano inconstante, de formación liviana, es el que ha surgido en la nueva deteriorada sociedad dominicana; es el que se comporta libre de responsabilidad social, cívica y ciudadana, porque la reciedumbre desapareció aquí para que la falta de entereza tomara su imperio.
  2. En vista de la posible extinción de la persona que abrazaba con honor obrar con responsabilidad, entonces aquí llegó ese que se comporta voluble, reniega de la lealtad, y es fiel a la frescura, a la negligencia y a la irresponsabilidad.
  3. Ese tipejo que anda por ahí actuando deshonrible, es el atrabanco que trajo el presente orden social, una vez desaparecieron las mujeres y los hombres hechos para ser pudorosos, totalmente comedidos, apegados a la vergüenza y educados para cumplir con sus obligaciones como entes sociales de bien.
  4. Porque ser responsable es un estorbo para quien se identifica con la sinvergüencería, en el ambiente dominicano abundan los caraduras que muy a gusto se mueven en la degradada politiquería, haciendo de esta una actividad propia del truhán.
  5. Si queremos volver a conquistar al nacional dominicano responsable, debemos preocuparnos por instaurar un modo de vida en el cual se formen mujeres y hombres cumplidores y enteramente probos.
  6. En esta misma apestosa e injusta sociedad, debemos comenzar a formar a la niñez que en el mañana va a poner en la sepultura al actual sistema social y a todas sus lacras, incluyendo al hombre y a la mujer de proceder irresponsable.

domingo, 20 de febrero de 2022

Necesitamos formar una niñez humanista

I.- Conveniencia de educación cívica y ciudadana

  1. Ahora, cuando desde la cúspide del poder político se habla de llevar a las escuelas la formación ciudadana y cívica de los estudiantes del país, creemos que tal decisión es buena para comenzar a formar el conocimiento que el espíritu humano tiene de sí mismo.
  2. Es de desear que a nuestros niños y niñas se les inculque el concepto de comportamiento de buen ciudadano y, fundamentalmente, de conciencia del sentir nacional.
  3. Resulta de importancia básica fijar en el pensamiento de la niñez nuestra, la comprensión de los reales intereses nacionales, la necesidad de tener un país libre de dominación extranjera y preocuparse por el desarrollo y transformaciones sociales.
  4. Los chiquillos deben formarse con el sano convencimiento de abrazar con certeza la idea de que la doctrina que sirve de guía a su modo de vida es el amor a los demás seres humanos.
  5. El mayor éxito de un educador es hacer que mediante la instrucción el educando haga suya la idea de que forman parte de sus principios creer y practicar el humanismo.
  6. Gran conquista del sistema educativo de un país cualquiera, es adoctrinar a sus niños y niñas, en el sentido de preocuparse por el bienestar y el desarrollo del ser humano en su vida material y en su manera de ser en la práctica ética y moral.
  7. En los lugares donde están concentrados los niños y las niñas, sin importar que sean centros públicos o privados, hay que llevarles el mensaje de que corresponde a ellos apoderarse de la enseñanza que han de difundir en el futuro en el seno de su pueblo.
  8. Conviene convencer y mentalmente comprometer a los dominicanos y a las dominicanas del mañana que la solidaridad ha de estar de manera indisoluble ligada con lo que será su accionar cívico y ciudadano.
  9. Para maestros y maestras, será fácil sembrar en el cerebro tierno de los niños y las niñas, el pensamiento de que ellos deben orientar su proceder al bien de la especie humana, partiendo de hacer todo en provecho del bien para la humanidad.
  10. El trabajo eficiente del educador es hacer que sus alumnos y alumnas se formen en ser muy humanos, familiares, afables y con vocación para la compasión y todo lo que les lleve a humanizarse.

II.- En esta sociedad desalmada, preparar a niños y niñas nobles 

  1. En esta sociedad sin alma, donde se desprecia al ser humano hasta por el color de su piel y preferencia sexual, corresponde a los hombres y mujeres sensibles que tienen la condición de maestros, forjar a los que en el mañana serán donde se fragua el pensamiento humanista que pone en el centro de todo a la persona humana.
  2. Si en verdad aspiramos a contar para la posteridad con un hombre o una mujer cualitativamente diferente al ente social viciado de hoy, debemos aplaudir que se formen ahora niños y niñas con el potencial educativo armónico para llegar a ser portadores de conciencia cívica y humanista.
  3. Con pausa, lentamente hay que orientar a los discípulos desde los primeros cursos, para que hagan suyos principios que descansen en ideas de que la persona buena es la que en su país lucha por una sociedad justa en la cual impere la igualdad, la libertad, la justicia y la mutua comprensión.
  4. Nuestro país llegará a contar con excelentes ciudadanos y ciudadanas, cuando estén debidamente formados con el convencimiento de que para llegar a vivir en un país de individuos que mutuamente se quieren, es indispensable construir un orden social el cual se sustente en el trabajo, la educación y la salud, para tener un ambiente de paz, libertad, igualdad y felicidad para todos y todas.
  5. Si aspiramos a que en el porvenir nuestro país sea de hombres y mujeres libres de toda clase de opresión material y espiritual, debemos comenzar a formar a los seres humanos que, con concepción humanista, van a ser los forjadores.

Ideas finales

  1. A nuestros niños y niñas, si los educamos en hermosos ideales llegaríamos a contar con una comunidad integrada por personas hechas para el amor y la solidaridad.
  2. No olvidemos que una sociedad renovada es el resultado de ciudadanos y ciudadanas con una formación que construyeron tomando como base ideas que simbolizaban la llegada de una nueva época.
  3. Históricamente, los principiantes de las transformaciones son aquellos que adquirieron sus avanzados conocimientos en el seno de la sociedad ya superada, que llegó a convertirse en una traba para el desarrollo humano integral.
  4. Debemos admitir que la innovación está allí donde las fuerzas motrices de hoy se educaron en el pasado para instaurar en el presente un ambiente acorde con el soplo de nuevos aires para el ser humano.
  5. Sin duda, el chico que se hizo hombre nuevo en los anteriores centros escolares, es ese adulto de hoy que comprendió que debía prepararse para llegar a ser el modelo del ciudadano de la actualidad.
  6. La que antes se identificaba como la infancia, ahora es esa mujer o ese hombre que hizo suyos los consejos de sus maestros, orientados a que había que construir un país en el cual todas y todos los seres humanos fueran hermanos, unos para otros, unidos en la fraternidad.


viernes, 18 de febrero de 2022

Ante las drogas ilegales y el narcotráfico en el país

  1. Ante las drogas ilegales y el narcotráfico en el país, es el título de la nueva obra de mi autoría, la cual está puesta a disposición del público desde el día de hoy.
  2. Este libro contiene, en sus 350 páginas, el origen y desarrollo de los estupefacientes de uso ilícito en nuestro país, y recoge en seis (6) capítulos cómo el fenómeno de las drogas ilegales ha penetrado desde la familia hasta el Estado, sus instituciones, órganos judiciales, militares, policiales y educativos.
  3. El texto Ante las drogas ilegales y el narcotráfico en el país, permite conocer la forma como el dinero del narcotráfico inició su penetración en diferentes segmentos sociales dominicanos, y las acciones que grupos organizados llevaron a cabo para enfrentarlo sin éxito.
  4. Hasta ahora, no se conoce en nuestro país un libro en el cual se ponga de manifiesto, con fuentes sostenidas en documentos, las interioridades de las drogas ilegales y el accionar del narcotráfico. Al leer la obra Ante las drogas ilegales y el narcotráfico en el país, el lector o lectora, va a conocer las vivencias narradas por jóvenes víctimas del vicio de las drogas sin control legal.
  5. De igual manera, el texto que ahora entregamos a la sociedad dominicana, contiene las cartas que en su oportunidad remitimos con el tema de las drogas ilegales y el narcotráfico, al doctor Joaquín Balaguer, al Comandante Fidel Castro, a monseñor Agripino Núñez Collado, al general Antonio Imbert Barreras, así como a directivos de instituciones vinculadas con los empresarios, las universidades y grupos deportivos del país.
  6. En el libro se reseña que en una época tan lejana como en la década de los 80, ya el narcotráfico tenía en Santiago, inversiones por más de 200 millones de dólares, al igual se destaca que, por encima de los esfuerzos que se habían hecho, la lucha contra el narcotráfico estaba perdiendo la batalla contra ese fenómeno nocivo.
  7. Toda persona física o moral, interesada en adquirir la obra Ante las drogas ilegales y el narcotráfico en el país, puede hacerlo en la librería Cuesta, en Santiago y en la ciudad capital, así como en Hogar Crea, Luis Cantizano, Santiago. 
  8. El libro Ante las drogas ilegales y el narcotráfico en el país, fue editado con recursos económicos aportados por una distinguida familia de Santiago, y el producto de su venta será donado a instituciones que realicen actividades sin fines de lucro.