miércoles, 13 de abril de 2022

Abuelas y abuelos, aislados por hijos y nietos

I.- Nietos y nietas en la familia

  1. Los seres humanos, en todo el curso de su existencia, establecen relaciones en sus diferentes actividades comunes, las cuales pueden ser materiales, espirituales o ideológicas. Las primeras se dan en el proceso de producción y determinan las demás, que son sociales, políticas, jurídicas, morales, familiares, etc.
  2. Como categoría histórica, en la familia están presentes lazos que van desde lo económico hasta el amor, pasando por la confianza mutua. En el vínculo que resulta del trato familiar, ejerce influencia unirse con afecto mutuo y la consideración entre los que componen la célula familiar.
  3. La unión que proviene de la consanguinidad o afinidad, el parentesco, trae como consecuencia los grados, las jerarquías en la escala familiar. En la clasificación que se da entre personas emparentadas entre sí, es posible contar, además de los padres y los hijos, con los nietos y nietas, es decir, los afines sanguíneos directos de las hijas y de los hijos.

II.- Padre y madre, y su influencia en la relación de abuelos y nietos

  1. El acercamiento de nietos y nietas, con abuelos y abuelas, siempre va a depender de la orientación que les tracen sus padres. De cómo encaminen papá y mamá, así se van a conducir sus descendientes. Haciendo de consejeros llegan a determinar el nivel de las conexiones de nietas y nietos con los abuelos y las abuelas y, por vía de consecuencia, el trato caluroso o frío.
  2. Abuelito o abuelita, no debe esperar de sus nietos y nietas, una demostración o aprobación vehemente, de mucha calidez, si los padres de los nietos no les han motivado para que quieran a sus ascendientes.
  3. Lo más normal es que, ante la falta de instrucción o de conocimiento, nietas y nietos se comporten no haciéndoles caso a esas dos cosas que, aunque las ignoran, resultan ser sus abuelitos y abuelitas.
  4. Esa pareja de ancianos que, cumpliendo con su deber y mucho esfuerzo, levantaron a sus hijos e hijas, hoy están ubicados en un rincón de su casa, ignorados por nietas y nietos, porque los padres de estos, no les fijaron en la mente que demuestren interés o cariño por sus abuelas y abuelos.
  5. Esos padres y madres, que no escatimaron esfuerzos para bien formar a sus hijas e hijos, ya en su tercera edad, y cargados de quebrantos, se ven limitados a pensar despacio, meditar respecto a las ingratitudes y el olvido.
  6. Abuelas y abuelos, armados de una sólida formación personal e ideológica, no deben abrigar sentimientos de tristeza por la indiferencia que les demuestran sus nietas y nietos. La apatía inducida a los nietos, no ha de llevar a las abuelas y a los abuelos a la soledad mental, a sentirse desamparados. Las añoranzas han de cambiarlas por júbilo.

III.- No tiene justificación el proceder de nietas y nietos ante sus abuelos

  1. Sin duda, las hijas y los hijos que se ocupan de que los nietos y nietas mantengan a sus abuelas y abuelos ignorados, recurrirán a toda clase de argumentos para justificar su proceder falto de consideración hacia sus progenitores.
  2. Aquellos hijos e hijas que hacen uso de explicaciones y razones insustanciales, totalmente pueriles, para darle base de sustentación a la fría conducta de nietos y nietas frente a sus abuelas y abuelos, por más vueltas que les den a su cabeza, algo de remordimiento les quedará.
  3. El abuelo o la abuela ignorada por sus nietos y nietas, no debe caer en un mar de lamentos, sino continuar su vida, con la misma actitud y forma de ser, como levantó a su prole.
  4. La abuela o el abuelo, deliberadamente desconocido por sus nietas y nietos, por comportarse como desde siempre, exigente con la buena conducta, no debe tomar en cuenta el menoscabo mostrado por sus nietas y nietos, y seguir siendo el mismo: genio y figura hasta la sepultura.
  5. Las nietas y los nietos, no lo saben, ni están llamados a saberlo, que su abuela y abuelo, son cascarrabias o mansos, pero son sus hijas e hijos, los llamados a decirles a su prole que a esos abuelitos hay que, por lo menos, darles un trato afectuoso.
  6. Abuelas y abuelos auténticos y coherentes, son aquellos que no toleraron inconductas a sus hijos e hijas, como tampoco a nietos y nietas. La falta de civilidad o buena educación es inaceptable en cualquier miembro de la familia.
  7. El hecho de sentirse alejados de hijos, nietas y nietos, no debe causar tristeza a los ascendientes; por el contrario, mantenerse alegres y enamorados de la vida, convencidos de que han cumplido ante la familia y la parte buena de la sociedad humana.

IV.- La gran cantidad de nietos y nietas, no se convierte en la multiplicación de cariño

  1. La abuela y el abuelo, no tienen que hacer cálculos alegres, y creer que sus quince nietas o nietos, les llevarán alegría. La vida les enseñará, que de ellos, a lo sumo, ocasionalmente, tres les harán una visita a la semana y, tal vez, de vez en cuando, una cortante llamada tipo telegrama.
  2. Esos abuelitos y abuelitas, que al igual que con los hijos y las hijas, se han preocupado para que sus nietas y nietos se desarrollen y formen bien en el orden material y cultural, deben prepararse para no terminar su vida terrenal, desilusionados por su amarga experiencia.
  3. El hombre o la mujer que decide ser papá o mamá, y tiene la dicha de llegar a ser abuela o abuelo, que se ocupe de cumplir con el compromiso que voluntariamente ha asumido, sin esperar ninguna clase de reciprocidad material o espiritual, porque hacer cada quien lo que está obligado a ejecutar, no tiene otra compensación que la satisfacción de haber obrado obedeciendo el mandato de su conciencia.

Ideas finales

  1. Algunos hijos e hijas, para justificar mantener a las nietas y a los nietos alejados de los abuelos, van a alegar que hay ascendientes que no cultivan buena comunicación con sus nietas y nietos, porque no están dispuestos a agradarles con gustos, caprichos y antojos, propios de niñas y niños mal educados.
  2. Ante la frialdad de las nietas y los nietos, para con sus abuelos y abuelas, estos deben reaccionar demostrándoles sinceros afectos, y en todo momento haciéndoles saber que no se sienten desairados, porque saben que su actitud responde a desidia de sus progenitores.
  3. Finalmente, en el seno de cada familia, los padres, abuelos y abuelas, deben demostrar tener facultad o capacidad para entender la diversidad de sentimientos en su prole y las debilidades humanas, que llevan a las personas a ser víctimas de las más dolorosas flaquezas.

lunes, 11 de abril de 2022

El cumplimiento de los padres para con los hijos, no tiene compensación

Introducción

  1. Una gran parte de la población dominicana residente en su país, no desempeña ningún tipo de labor productiva, porque está fuera del mercado laboral por desempleo, o por su edad no forma parte de la población económicamente activa.
  2. El subdesarrollo crea toda una masa de mujeres y hombres que carecen de lo indispensable para vivir dignamente, aunque el mismo sistema de opresión se ingenia diversas formas para cubrir sus lacras. Así, por ejemplo, para hacerles la existencia menos amarga a los desocupados, ancianos, menesterosos, y marginados en general, se utilizan los llamados programas sociales, y hasta se dictan leyes obligando a los descendientes a socorrer a sus ascendientes desvalidos. 

I.- Es un absurdo obligar a las hijas e hijos a mantener a sus padres

  1. Una disposición legal, no debe poner a cargo de hijas e hijos, a ocuparse de la atención de sus padres, porque sería obligar a los descendientes a cumplir con la reciprocidad, que es una decisión voluntaria, no de constreñimiento.
  2. Un compromiso cualquiera, es una exigencia que limita la voluntad. El descendiente no está comprometido a ir en favor de su ascendiente. La responsabilidad que en su momento ha asumido el padre o la madre, responde a su amor, a su gusto, a un sentir profundo de cariño que sale del corazón, no de una legislación.
  3. El hecho de que el padre y la madre cumplan con su deber dándoles a sus descendientes un desarrollo físico y cultural integral, no quiere decir, en modo alguno, que el hijo o la hija, esté en la obligación de ocuparse de sus padres ya ancianos y sin recursos económicos, porque la persona que lleva a efecto lo que debe o está obligada a realizar, no ha de esperar compensación de ninguna clase.
  4. Complacer a las hijas o a los hijos, por el compromiso que asumimos al momento de procrearlos, es obedecer a lo que la conciencia nos manda a reverenciar. Acatar lo que voluntariamente materializamos, no tiene más premio que la satisfacción personal.
  5. Es una madre o un padre coherente con sus principios éticos y morales, el que se comporta constante, atendiendo a sus descendientes, sin aguardar nada a cambio.
  6. Cualquier atención de los padres hacia sus hijos o hijas, más allá de sus deberes normales, debe tomarse como algo que sirve para completarles o perfeccionarles como seres humanos debidamente formados para bien comportarse en sus relaciones con los demás.
  7. Porque hicieron lo que debían de hacer, papá y mamá, jamás deben esperar de su hija o hijo, demostración de admiración, respeto o veneración. El único homenaje de los ascendientes es el que ellos mismos sienten al producir un ser humano con calidad.
  8. Madre y padre, pueden felicitarse mutuamente, si hacen entrega a la sociedad humana, de hijos e hijas que por su correcto proceder les enaltecen, de la misma forma que si fallan, deben sentirse deshonrados, altamente denigrados, y lamentablemente desacreditados.
  9. No cabe la menor duda, de que una comunidad humana está sustentada en un sistema social basado en la desigualdad, cuando a un padre de familia sus descendientes deben ser constreñidos a mantenerlo para vivir dignamente.
  10. Un padre o una madre digna, se reduce como ser humano, si el hijo o la hija se siente en la obligación de suministrarle alimentos, medicinas o alojamiento.

II.- Papá y mamá no deben ver a sus descendientes como medios de producción

  1. Papi y mami, jamás deben ver a su hija o hijo como medio de producción; fuente de financiamiento; protector de inválidos, ni persona dedicada por agradecimiento y buena voluntad a hacer el papel de magnánimo de ocasión.
  2. La hermosa obra hecha por mamá y papá, materializada en la hija o el hijo, les impone en todo momento comportarse con dignidad, aceptando que la inversión económica en su prole para prepararla y formarla como seres humanos para una vida de bien, no tiene regreso, porque lo que hicieron no fue más que honrar la calidad de padres responsables.
  3. La hija o el hijo, profesional o empresario de éxitos, gracia al sacrificio económico de papá y mamá, no tiene compromiso alguno de ir a socorrer a sus progenitores, ahora en desgracia. Lo obligatorio, lo forzoso, no es la compensación al deber cumplido por papi y mami.
  4. Padre y madre, aunque estén en estado de calamidad por necesidad económica, y los descendientes anchos y sobrados de dinero, aquellos no deben pedir con ruegos o lágrimas, ni mucho menos recurrir al amparo de disposiciones legales. En los ascendientes, ante sus hijos, se ve mal suplicar, y mucho peor exigir.
  5. La hija o el hijo, que dispone más de lo necesario para vivir, con dinero ocioso, de sus padres solo tiene que esperar deseos de mucha salud, prosperidad continuada y larga vida.
  6. La práctica de la vida ha de enseñar a los hombres y mujeres que deciden ser papá y mamá, a que deben estar preparados para ser serviles a los hijos e hijas, con voluntad constante, aunque sus descendientes sean descuidados, apáticos en grado sumo.

Ideas finales 

  1. El cumplimiento de papá y mamá, con su hijo o hija, responde a su proceder que genera sentimientos tiernos, conmovedores y emotivos, fruto de profunda sensibilidad.
  2. Poner a un hijo o a una hija, a ejecutar lo que le manda la ley, de darle comida y medicina a mamá o a papá, le crea a la hija o al hijo, un estado de pesadumbre, por tener que hacer obligado, lo que no haría voluntariamente.
  3. El papá o la mamá, habiendo llegado a la tercera edad, sin posibilidad de trabajar, en la absoluta inopia y cargado de achaques, mejor morirse dignamente antes que aceptar una dádiva de su prole en virtud de una ley.
  4. En una sociedad como la dominicana de hoy, en la cual para algunos descendientes representa un sacrificio hasta informarse de la situación o estado de salud de sus progenitores, sería un suplicio, si se sienten obligados a la manutención.
  5. La persona que con mucha responsabilidad y orgullo cumplió con sus hijas e hijos, si ya siendo una anciana carece de recursos económicos y está imposibilitada de ejecutar un trabajo productivo, de su parte es un gesto digno, dejar de vivir antes que aceptar una limosna o aporte legal proveniente de un miembro cualquiera de su prole.
  6. En la vida, ser coherente es vivir y morir con dignidad, ante sus descendientes y frente a la sociedad.

sábado, 9 de abril de 2022

Debilidad de los padres, fortaleza de los descendientes

I.- El cariño filial suaviza la rudeza del ser humano

  1. Por mucha rudeza que enseña una persona en su manera de ser o de reaccionar, en determinados momentos y por algunos motivos, exhibe su blandura, y es entonces cuando se conocen sus debilidades.
  2. Por encima de su dureza en el trato, cada quien en el fondo de su alma tiene algo que le lleva a comportarse con suavidad, y es ahí, entonces, que muestra dulzura y cede ante lo que en su estado normal se muestra rudo.
  3. Allí donde nada penetra, llega el amor filial, que está reservado para la hija o el hijo, parte integral del núcleo familiar.
  4. Ante lo sólido que es el querer del padre y de la madre hacia su prole, la fragilidad encuentra el lugar por donde se filtra la flaqueza del ser humano.
  5. Los progenitores, en sus corazones, tienen espacios especiales donde se alojan los sentimientos más profundos de amor hacia sus descendientes. La propensión natural del hombre o la mujer a la ternura, la descargan mamá y papá en sus hijas e hijos.
  6. El cariño hacia la prole genera tanta delicadeza, que la suavidad llega a convertirse en vigor de la voluntad y decisiones de los descendientes. La falta de resistencia hace posible la ciega complacencia.

II.- Debilidad de los padres para con sus hijos e hijas

  1. En la formación hogareña de los hijos y las hijas, los padres están en el deber, como directores del hogar, de ser sumamente cuidadosos, porque en su afán de proporcionarles alegría a su cría, pueden estar marchitándoles su porvenir.
  2. Un solo acto de condescendencia para con uno de sus hijos, puede convertirse en la desgracia de toda su existencia, y lo que se hizo para dejarlo satisfecho, a la postre resulta su eterno contratiempo, un tremendo percance.
  3. Poner contenta a una hija o a un hijo, al agradarlo con un deseo material o sentimental, no siempre resulta provechoso para el que ha sido satisfecho en su aspiración porque, a veces, buscando deleitarlo, lo que encuentra es la infelicidad.
  4. Papi y mami, por el bien de su hijo o hija, y la paz de la familia entera, están en la obligación de ser los suficientemente despiertos; de ingenio muy agudo y penetrante porque, la más mínima torpeza al darle gusto a unos de los hijos, lleva a la familia entera a la angustia eterna.
  5. Acceder lo más amable posible a lo que es la voluntad de una hija o un hijo, es un gesto maravilloso del padre o de la madre, pero ese desvivirse por agradar, talvez se convierte en tristeza familiar. 
  6. Procede con precipitación, no mide las consecuencias, el papá o la mamá, que sin prevenir responde afirmativamente a cualquier deseo de los hijos o de las hijas. Lo atinado es, ante cada petición, recurrir a la previsión, suponer los pros y los contras, en fin, tomar en consideración y formar juicios probables partiendo de indicios y profundas observaciones.
  7. La entrega de los padres a los deseos de hijos o hijas, puede llegar a convertirse en la infelicidad de la familia completa, porque el consentimiento es una palabra sumamente delicada a la hora de agradar a un descendiente.
  8. La adhesión en lo que el hijo procura ser complacido, en ocasiones llega a ser un beneplácito dañino durante toda su existencia para su familia original y la que llegue a formar en el mañana.
  9. Muchos padres, talvez por debilidades, no se dan cuenta de que la aquiescencia para halagar al hijo o a la hija, se transforma en aprobación envenenada. La confirmación a una solicitud, no siempre resulta un permiso para el éxito, sino el fracaso del peticionario y la aflicción de quien o quienes acceden.
  10. Cuántas amarguras, penas, disgustos intensos y sinsabores, se hubieran evitado, si los padres de un joven o de una joven, ante el planteamiento de una posible unión matrimonial, aconsejan a su descendiente en el sentido de que no le conviene ese casamiento.
  11. En el ambiente familiar, el papá y la mamá, han de estar en condiciones para decir no a lo que el hijo o la hija pide que les complazcan. Los padres tienen la opción, a discreción, de rehusar o asentir, dependiendo lo que se le solicite y la oportunidad.

III.- Los riesgos en la complacencia de los padres hacia sus descendientes

  1. A no ser que sea algo indispensable para vivir, frente a lo que solicitan los descendientes, los padres deben estar prestos para la oposición o la aseveración.
  2. Es un craso error de los ascendientes, dar respuesta positiva a la voluntad expresada por los hijos o las hijas. Papá y mamá, no deben dar como aceptadas las pretensiones de sus vástagos.
  3. Papi y mami, actúan correctamente al advertir los riesgos a que se exponen sus hijos e hijas, al ejecutar un acto que, como el matrimonio, vincula a dos personas con diferentes formaciones hogareñas y educativas. Conviene preservar la estabilidad futura de las familias envueltas en una relación conyugal.
  4. De parte de los ascendientes, no es sosegada la decisión que toman, ante el pedimento de los descendientes, sin prever lo que se puede derivar de ella. La presteza para complacer a los hijos no es aconsejable.
  5. Procede que el papá y la mamá, se decidan por pensar detenidamente y con sentido de preocupación, una solicitud de sus vástagos, y no se precipiten por simple gracia a echar a perder su existencia en el mañana, y la de los niños que puedan procrear.
  6. Son muchos los hogares que se han fastidiado, porque los padres no supieron decidir, de manera objetiva, fría y sin pasión, la colaboración económica que les solicitaron sus hijos para poder contraer matrimonio.
  7. Papi y mami demuestran sabiduría, si en lugar de por debilidad decir sí, prueban no dejarse llevar por sentimentalismos y razonar reflexivos con buen juicio, y responden no, poniendo en juego destreza y mucha cautela por el bien de sus hijos y la estabilidad de la familia.
  8. Si la boda de una hija o de un hijo, depende de la holgada situación económica del papá o de la mamá, no es cuestión de tacañería, si él o los ascendientes se niegan a hacer de facilitadores financieros.

jueves, 7 de abril de 2022

Padre y madre, vigilantes

I.- El hecho de procrear y ser responsable

  1. Cada quien es dueño de decidir en la adultez cómo desea pasar los años de su vida; tiene la opción de unirse para la procreación o quedarse sin reproducirse. Formar una familia es una resolución muy personal.
  2. Llegar a ser padre o madre es asumir un delicado compromiso que no tiene fin; aceptarlo con sentido de responsabilidad, es eternizar una obligación de naturaleza individual y social.
  3. Una vez nacen los descendientes, sus progenitores están en el deber de hacer conciencia de que su existencia cambió por completo, porque tienen una misión perpetua que no pueden soslayar bajo ninguna circunstancia.

II.- Padre y madre cautelosos 

  1. El padre o la madre, deben permanecer en todo momento averiguando la vida de sus hijos, con viva curiosidad para evitar las sorpresas. Es preferible darles riendas sueltas a los instintos que lamentarse después.
  2. A los padres, en la ejecución de sus deberes para con sus descendientes, no les basta con ponerles a su alcance y disposición las más variadas comodidades hogareñas; que hagan sus estudios en colegios y universidades altamente calificadas en el orden académico; proporcionarles todas las facilidades para ejercer sus respectivas profesiones y hasta garantizarles adecuadas viviendas para cuando decidan hacer sus vidas fuera del hogar originario.
  3. Poco importa para su futuro, tratar a los niños y a las niñas con mucho afecto, cariño tierno y abierta dulzura. El mimo solo cuenta mientras están en el hogar. Las gracias surten efecto por un tiempo, luego son olvidadas.
  4. Frente a sus bisoños, padres y madres tienen que presumir de sabios sin serlo; proceder como si en verdad fueran poseedores de sabiduría. La práctica se lo exige como directores de la prole.
  5. El taita y la mamá han de ser lo suficientemente listos. Estar prestos para hacer labor de adivinadores para prevenir lo que sus niños y niñas harán o pueden hacer en el porvenir. Deben conjeturar para llegar a precaver.
  6. Esos padres que se afanan en hacerles a sus hijos las cosas muy fácil, muchas veces terminan en desengaños, porque por estar de permisivos llegan a perder la perspectiva para ocuparse de sandeces.
  7. Los ascendientes están obligados con sus niños y niñas a mantenerse de por vida en actitud vigilante; estar dispuestos a tomar la más firme decisión, con el fin de que no lleguen a caer en debilidades que en el futuro les troncharán su vida y convertirse en personas frustradas.

III.- Limitación por los padres a la privacidad de sus descendientes

  1. El afecto profundo, la adoración, el amor ciego que una hija o un hijo desarrolla hacia otra persona, le lleva a la entrega sentimental, a un apego de locura que le impide distinguir una cosa de otra. No separa lo malo de lo bueno, ni llega a entender que está enamorada o enamorado de una persona dificultad, que le llevará al fracaso y a la infelicidad familiar.
  2. Los padres cuidadosos hacen bien al comportarse como firmes vigilantes de sus hijas e hijos. Atenderles manda a encargarse de sus actos, sin importar de la naturaleza que sean. Ser cabeza de familia significa velar por el bienestar presente y futuro, material y espiritual de todos sus miembros.
  3. Por simple liberalismo, y dizque para respetar su privacidad, muchos padres permiten que sus hijas e hijos cometan errores que les daña definitivamente su porvenir. Es preferible intervenir a tiempo para evitar percances.
  4. Padre y madre deben estar convencidos de que si en verdad quieren lo mejor para sus hijas o hijos, por encima de su intimidad está su desarrollo como ser humano, la paz espiritual de toda la familia y la comunidad de la cual forman parte.
  5. La mamá y el papá proceden correctamente si, ante sus hijas e hijos, deciden portarse como entes sociales formados para hacer de sospechosos de los simples indicios de las debilidades amorosas de sus descendientes.
  6. En todo momento es oportuna la advertencia que se le hace a la hija o al hijo, de la no conveniencia de formar familia con quién ahora es su novia o novio. Un consejo a tiempo evita mortificaciones futuras de toda índole.
  7. Motivar a los descendientes de lo que no les conviene, es darles sana orientación de lo perjudicial que puede resultar una unión matrimonial que en el mañana llegaría a crear situaciones inadecuadas, dañinas para su consorte, familiares y sus venideros hijas e hijos.

Ideas finales

  1. Unirse por el vínculo del matrimonio, impone un proceso de tiempo que permite al papá y a la mamá, advertirles a los que serán esposos de la conveniencia o no de su unión. Un consejo libre de prejuicios, evitaría fatales consecuencias a todos los relacionados con los novios.
  2. La intimidad de la hija o del hijo que ha de contraer matrimonio, no debe colocarse por encima de su propio bienestar, el buen nombre de los padres y la sociedad entera que merece respeto y consideración.
  3. Proceden como padres timoratos aquellos que, conscientes de que su hijo o hija va a formar familia con una persona de diferente conducta a la de su prole, aceptan en silencio ese absurdo empalme sentimental.
  4. De cualquier forma, quiérase o no, el papá y la mamá no están libres de culpa en las fallas de uno cualquiera de sus descendientes. No lograr el resultado perseguido es demostración de haber errado.
  5. Ante el fracaso de uno de sus vástagos, no importa el argumento del papá y de la mamá. Basta con comprobar que el hijo o la hija de fulana y de zutano, tiene un comportamiento inapropiado, para de inmediato poder sentenciar que no lograron dar en el punto previsto, que obraron desacertadamente.

martes, 5 de abril de 2022

Papá y mamá, que en algo fallaron

I.- El compromiso de formar una familia

  1. El ser humano, en todo el curso de su existencia, asume compromisos consigo mismo, que solo el tiempo le dirá si ha valido la pena atarse a tal o cual misión.
  2. Nadie está llamado a percatarse por anticipado de cuál será el resultado de aquello que no depende de su sola decisión. La previsión es imposible allí donde están de por medio diversidad de voluntades, sentimientos y propósitos.
  3. El ejemplo más convincente de que en la vida de las personas hay situaciones que escapan al deseo de sus actores, es el que se presenta con la familia, grupo de personas relacionadas entre sí, y vinculadas por factores muy diversos.
  4. Sin tomar en cuenta la analogía o semejanza en el trato de los padres hacia sus descendientes y la atracción mayor o menor hacia uno u otro, los progenitores no pueden asegurar de que será igual el comportamiento de sus vástagos, una vez salgan del hogar y entren a formar parte del medio social donde han de desarrollar sus actividades cotidianas.
  5. El esfuerzo de instruir; el bien aconsejar; el adiestrar con dulzura; enseñar con los buenos ejemplos y el aleccionar hogareño, en ocasiones se olvidan, produciéndose en el hijo o la hija una modificación en la manera de portarse, oposición entre lo que se le dijo era lo ético y lo que ahora practica fuera de ella.
  6. En cualquier hijo o hija se produce una metamorfosis; una conversión; mezcla no deseada de costumbres y principios distintos, que a la luz de la decencia aprendida en el ambiente familiar, se convierten para los padres, en complicaciones que les aturden y avergüenzan.
  7. Nadie, ningún papá o mamá, está en condiciones de dar firmeza que la hija o el hijo, llegará a tener, mañana, ya fuera de su hogar originario, el apego a los principios éticos y morales que les fueron inculcados.
  8. Por muy excelentes cinceladores que hayan sido los padres, de la buena conducta de sus niñas y niños, nada les asegurará que llegarán a ser modelo de ciudadanas y ciudadanos, respetuosos de las normas del correcto proceder en la sociedad humana.
  9. Aunque el papá o la mamá se esforzaron para que sus niñitas y niñitos llegaran a ser munícipes distinguidos por su formación cívica y de honestidad, nada quita que en el porvenir se van a convertir en una afrenta familiar.
  10. El padre o la madre de descendientes que se han dejado dominar por los vicios de la sociedad dominicana de hoy, o por debilidades sentimentales tiernas, se ingenia las más variadas explicaciones para justificar el negativo proceder de sus hijos o hijas.
  11. Aunque estamos viviendo en un ambiente en el cual todo se vale, el progenitor responsable no debe justificar las acciones vergonzosas de sus hijos.

II.- El papá y la mamá ante las fallas de sus descendientes 

  1. Todo aquel que decide asumir la calidad de papá o mamá, debe estar revestido de la suficiente firmeza de ánimo para, aunque sea con pesar, reconocer que las fallas de sus descendientes, quiéralo o no, le tocan. Por muy difícil que resulte aceptar el defecto de uno de los hijos, no hay razón para ocultar lo que en el fondo del alma se siente.
  2. La vida familiar no se desarrolla al margen del ordenamiento económico y social, ni es extraña a la superestructura y las ideas que de esta surgen, por lo que debemos proceder con estado de ánimo realista, reconociendo ser padres con aciertos y desaciertos, alegres por los actos que elevan a nuestros descendientes y tristes por aquellos que los reducen.\
  3. De la misma forma que el papá y la mamá se sienten orgullosos por el éxito de sus hijos e hijas, también deben aceptar con franqueza lo que constituye una afrenta. La honra que alegra y el agravio que mortifica, forman parte de los resultados coronados con victorias familiares, y fracasos perjudiciales no deseados.
  4. Esa combinación de lo que esperábamos positivo, y de lo que resultó negativo, es una especie de cóctel sumamente desagradable que incita a rechazar porque no fue el que preparamos, pero es el que está ahí como no anhelado.
  5. El papá y la mamá que con el mayor esmero criaron a sus hijos e hijas para que fueran personas de bien, nada evita que terminen los últimos años de vida en una especie de bamboleo mental, con el cerebro como una mecedora, balanceándose de un lado a otro sin cambiar de sitio y avergonzados.
  6. Las fallas, debilidades y otros desagradables desaciertos de los hijos e hijas, crean en sus padres la coincidencia de los más variados sucesos, que les motivan aturdimiento y permanente perturbación, con la agravante de que los odiosos episodios llegan a ser conocidos como noticias cuando ya los progenitores están en el ocaso de su vida y necesitan más que nunca tranquilidad espiritual.

Ideas finales 

  1. Ese papi y esa mami, que hicieron de brillantes preceptores ante sus descendientes como discípulos, y les educaron para entregarles a la comunidad mujeres y hombres virtuosos, están expuestos a terminar su existencia sobre la tierra, desilusionados de lo que suponían sería su obra magistral.
  2. Por más que los padres se sacrifiquen para hacer de sus vástagos personas de superior calidad humana, es posible que finalicen frustrados al comprobar que no lograron nada excelente, sino individuos que agravian.
  3. La conducta y modo de vida de la prole, no se puede medir por lo que se le ha enseñado y el comportamiento mientras está bajo la dirección de los padres. Su manera de portarse se define luego que sale del seno familiar, se integra a la sociedad en general y se une con su consorte.
  4. Aquellos padres que por su formación familiar, intelectual e ideológica, no creen en someter su paz espiritual y alegría a la decisión de la suerte, y han criado y educado a sus descendientes, cuidándoles de que no se dañen por el medio o debilidades sentimentales, si uno cualquiera de sus hijos fallan, se sienten abatidos, anímicamente hundidos.
  5. Al papá y a la mamá de los hijos fallidos, no les basta con decir: “El hijo ni es del padre ni es de la madre; es unión de ambos personificada y es afán de perfección modelada en carne y alma”. En todo caso, lo importante es que ambos acepten que en algo fallaron.

sábado, 2 de abril de 2022

La querella de Balaguer contra Narciso

I.- El gobierno de los 12 años y epítetos afrentosos contra los opositores

  1. Durante el régimen del doctor Balaguer, leer uno de los expedientes que preparaba el Servicio Secreto de la Policía Nacional, contra los opositores, causaba asco e indignación por los adjetivos denigrantes que precedían a los nombres de los apresados.
  2. El calificativo insultante de atracador fulano de tal; el maleante perencejo; el delincuente zutano; el asesino mengano; el delincuente perengano y el carajo malhechor, fueron algunos de los tantos epítetos colocados a los adversarios del balaguerismo.
  3. Las menciones más afrentosas figuraban endosadas a todos aquellos que resultaban víctimas de acusaciones políticas injuriosas durante el despotismo de los 12 años. La víctima de una imputación estaba acompañada de un término para menospreciarla.
  4. El objetivo era presentar al imputado como carente de honra y estimación, para llevar al ánimo de la opinión pública la idea de que el prevenido era un depravado, un infame que merecía la muerte, la cárcel o el exilio.
  5. Balaguer, durante su gobierno de los 12 años, encajaba a sus contrarios los apodos más odiosos, mientras él se creía estar elevado a la divinidad.

II.- Un Balaguer soberbio en su mandato iniciado en 1986

  1. Cuando el doctor Balaguer terminó su reinado de los 12 años, y luego regresó en 1986, cuantas veces una acción de su gobierno era objeto de censura, reaccionaba soberbio, y procuraba que sus acólitos interpretaran su enojo, como sucedió con Narcisaso, desapareciendo al opositor, o personalmente tomaba sus decisiones.
  2. Es así como en fecha 10 de diciembre de 1987, el Partido Comunista Dominicano, PCD, en la persona de su Secretario General, Narciso Isa Conde, convocó a la mayoría de los medios informativos de la ciudad capital, a una rueda de prensa, en la cual hizo señalamientos que el doctor Balaguer consideró como imputaciones graves que lesionaban su honor, entre las que se destacaban que Balaguer había pactado en perjuicio del Poder Judicial, con José Francisco Peña Gómez y Hatuey Decamps, una negociación para la puesta en libertad de exfuncionarios acusados de desfalco en perjuicio del Estado durante el cuatrienio 1982-1986.

III.- Balaguer, su querella contra Narciso y un desistimiento

  1. Mediante acto de alguacil de fecha 15 del mes de diciembre del año 1987, el doctor Joaquín Balaguer, porque se sintió lesionado en su honor y consideración por Narciso Isa Conde, interpuso contra este una querella con constitución en parte civil, mediante citación directa ante una cámara penal de la ciudad capital.
  2. El doctor Balaguer, en su acción judicial contra Narciso, precisó que este lo había difamado y, por vía de consecuencia, violando el artículo 1 y 29 de la Ley número 6132 y los artículos 367 y 368 del Código Penal.
  3. A la audiencia del día 15 de enero de 1988, Narciso, compareció al tribunal atendiendo a la citación penal que le había hecho el doctor Balaguer, y estuvo asistido por los doctores Abel Rodríguez del Orbe, Julián Peña, Tulio Arvelo y el suscrito Ramón Antonio Veras.
  4. Los abogados de Narciso coincidimos en el sentido de que Balaguer había urdido una trama legal para obtener una sentencia condenatoria, porque en su condición de Presidente de la República y querellante había escogido el tribunal que debía de conocer la audiencia, el juez que la presidiría; el mes, el día, la hora, el año y el fiscal que participaría en la causa.
  5. Ante semejante encerrona, los abogados de Narciso le solicitamos a la Suprema Corte de Justicia, la declinatoria del expediente ante otra Cámara Penal de la ciudad capital, pero esta solicitud fue rechazada por el más alto tribunal mediante su decisión de fecha 3 de febrero 1988.
  6. En vista de que la petición de declinatoria no fue aceptada, el equipo de abogados de Narciso procedió a recusar al juez por parcialidad, a la vez que le solicitó al tribunal el reenvío del asunto, hasta tanto la Suprema Corte de Justicia decidiera respecto a la petición de recusación.
  7. En el ínterin, Narciso, mientras se esperaba el fallo, hizo un documento público en el cual reiteraba las acusaciones a Balaguer y añadió otras más severas, lo que motivó que el doctor Balaguer, en fecha 2 de mayo de 1988, desistiera de la querella contra Narciso, mediante los siguientes términos:
  8. Que desiste pura y simplemente de la querella por los delitos de difamación e injuria que interpusiera en fecha 15 de diciembre de 1987, contra el señor Narciso Isa Conde, por ante la Tercera Cámara Penal de Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, mediante acto del Ministerial Guaroa Molina González, alguacil ordinario del tribunal Especial de Tránsito del Distrito Nacional, así como de todo el procedimiento subsecuente a dicha querella.
  9. Que dicha querella, de la cual se desiste mediante este acto, fue instrumentada por la vía de la acción directa, amparada en la violación de los artículos 367 y 368 del Código Penal y 1, 26 y 29 de la Ley núm. 6132 sobre Expresión y Difusión del Pensamiento, de fecha 15 de diciembre de 1962. Y haréis justicia. Firmado: Doctor Joaquín Balaguer. Desistente.

Ideas finales 

  1. Resultaron frustratorias las pretensiones del doctor Joaquín Balaguer, de meter preso a Narciso, demolerlo política y moralmente, y mandarle un mensaje de miedo a sus opositores.
  2. Balaguer, con la acción judicial contra Narciso, demostró ausencia de tolerancia, posición rígida ante las críticas y proceder agresivo frente a las opiniones y creencias de los demás.
  3. La intransigencia que demostró el doctor Joaquín Balaguer, en su régimen de los 12 años, pensó reeditarla, reduplicada en su nueva administración inaugurada en 1986.
  4. La querella del doctor Balaguer, contra Narciso, resultó ser para él una derrota legal y política, que puso de manifiesto que las fuerzas democráticas del país habían sido diezmadas durante el régimen de los 12 años, pero no aniquiladas, y que su espíritu de lucha se mantenía vivo como hasta ahora.

viernes, 1 de abril de 2022

La Ley de Amnistía y el gobierno de Antonio Guzmán

I.- Aquellos abogados ilusionados defensores de los presos políticos de Balaguer

  1. Los Julio Aníbal Suárez, los Virgilio Bello Rosa, los Abel Rodríguez del Orbe, los Abrahán Bautista, los Orlando Rodríguez, los Salvador Jorge Blanco, los Manolo Medrano, las Sofía Leonor Sánchez Baret, los Héctor Cabral Ortega, los Negro Veras y otros idealistas más, tenían la certera creencia, que luego resultó ser falsa, de que una vez saliera del gobierno el doctor Balaguer, y ganara el PRD, al día siguiente saldrían de la cárcel los presos políticos y regresarían a su patria los exiliados por el régimen de los 12 años del doctor Balaguer.
  2. Resulta y viene a ser que los profesionales del derecho que habíamos hecho causa común con los perseguidos, presos y exiliados políticos del doctor Balaguer, no éramos más que unos soñadores despiertos propensos a la ingenuidad.
  3. Esos hombres de la toga y el birrete fuimos tan ilusos que, una vez triunfó el PRD en 1978, los Wenceslao Vega, los Martin Cuello y los Negro Veras, salieron al galope a darle los toques finales a la que, luego como senador por el Distrito Nacional, presentaría el doctor Salvador Jorge Blanco, para que se convirtiera en lo que sería la Ley Núm1, Por la Libertad de los Presos Políticos y el Regreso de los Exiliados. 1
  4. Una vez fue aprobada por el Congreso Nacional, la Ley Núm1, y promulgada por el presidente Antonio Guzmán Fernández, todo fue celebración en el seno del movimiento democrático y más progresista del país, porque se había logrado el instrumento legal que expresaba el sentir de las fuerzas políticas que con más ardor se habían opuesto al régimen de terror instaurado por el doctor Balaguer. 

II.- La Ley de Amnistía y su interpretación restrictiva por el gobierno de Antonio Guzmán

  1. La Ley Núm. 1 Por la Libertad de los Presos Políticos y el Regreso de los Exiliados, se suponía que sería igual para favorecer a todos los presos y exiliados durante los doce años del doctor Balaguer. Pero no resultó así, y ahí llegó la frustración y una nueva batalla política.
  2. El presidente Antonio Guzmán Fernández, utilizó la Ley de Amnistía, como un instrumento para la separación entre lo que para el imperio era bueno y lo que no lo era, una especie de cedazo, un tamiz ideológico.
  3. Antonio Guzmán Fernández, en presencia de la Ley de Amnistía, estaba colocado en una disyuntiva: cumplía con la disposición legal, o la violaba con respecto a aquellos exiliados que el imperio quería que permanecieran en condición de desterrados políticos.
  4. Transcurrían los días y los meses de estar en vigencia la Ley de Amnistía. Los familiares de los exiliados, que todavía mantenían impedimento de regresar a su país, expresaban su disgusto con el gobierno perredeista de Antonio Guzmán.

III.- Comité por el Regreso de los Exiliados

  1. Ante semejante situación, varios compañeros políticos y familiares de los que aún permanecían en el exilio estando ya vigente la Ley de Amnistía, en particular doña Manuela Aristy, por medio del ingeniero Juan Bergés, nos hicieron saber su deseo de que presidiéramos un movimiento de opinión pública para reclamarle al gobierno el cumplimiento de la citada ley.
  2. Atendiendo a esa petición, constituimos el Comité por el Regreso de Héctor Aristy y Demás Exiliados, el cual fue integrado por la misma doña Manuela, José Ramón Holguín, Fabio Simón Valenzuela Herrera y el suscrito. 2
  3. No resultó fácil lograr los fines perseguidos por el Comité. El gobierno central de Guzmán Fernández, insistía en no cumplir con la Ley Núm.1, manteniendo fuera del país, entre otros, a Héctor Aristy, Hamlet Herman, Toribio Peña Jáquez, Claudio Caamaño y Radhamés Méndez Vargas.
  4. El comité, por nuestra mediación, se dirigió a organismos nacionales e internacionales, así como a las autoridades locales, reclamando el regreso de todos los dominicanos que permanecían en el exilio.
  5. El gobierno dominicano, en su interés de no permitir la entrada de los exiliados, llegó hasta el punto de denigrar a Héctor Aristy, diciendo que este no podía entrar al país, pues tenía asuntos pendientes con la justicia en Francia porque, supuestamente, estaba involucrado en el caso del secuestro de Revelli Beaumont, empresario de la Fiat. 3

IV.- Actitud desesperada del gobierno de Antonio Guzmán Fernández

  1. La administración de Antonio Guzmán Fernández, ante el empuje del comité, se desesperó de manera tal que procedió a destruir parte de la propaganda que colocamos como ocurrió con la destrucción de una valla, lo que fue destacado por la prensa así:
Piden explicación Interior y Policía
 
El Comité por el regreso de Héctor Aristy, y demás exiliados, pidió al titular de la cartera de Interior y Policía y al jefe de la institución del orden público una explicación sobre el motivo de la destrucción de un cartel colocado en la calle París, en la ciudad de Santo Domingo.
 
La solicitud de aclaración está contenida en un telegrama dirigido al doctor Vicente Sánchez Baret y en otra comunicación enviada al mayor general Virgilio Payano Rojas.
 
Los dos telegramas están firmados por el abogado doctor Ramón Antonio Veras, en nombre del Comité por el Regreso de Héctor Aristy, y demás exiliado.
 
Ll telegrama dirigido a Sánchez Baret, dice que cortésmente se le solicita una explicación para que aclare en virtud de qué disposición legal fue retirado y destruido cartel colocado en la calle París de la ciudad capital.
 
Precisa que el cartel o afiche fue colocado por el Comité y que el hecho fue ejecutado por miembros de la policía nacional el pasado lunes 26 de febrero.
 
En el telegrama dirigido al mayor general Payano Rojas, el abogado santiagués solicita información sobre el hecho y señala que se aguarda una respuesta del alto oficial.
 
El doctor Veras señala que el afiche fue colocado en la calle París, el pasado sábado 24 de febrero y que fue destruido por agentes policiales, sin explicación alguna.
 
En el cartel se pedía el regreso de Héctor Aristy, “un dominicano de verdad”, con 12 años de exilio forzoso. 4

Ideas finales

  1. Luego de varias actividades realizadas por el Comité, el gobierno de Antonio Guzmán le dio cumplimiento a la Ley Núm.1 y autorizó el regreso de todos los exiliados. En compañía del Lic. Fulgencio Espinal, el periodista Chino Bujosa y el piloto José Melgarejo de León, fuimos a Panamá y desde allí, en el pequeño avión personal del general Omar Torrijos, regresamos en compañía de Héctor Aristy, quien fue el último exiliado en regresar a su país.
  2. Tenemos la creencia de que la decisión del presidente Antonio Guzmán, de no permitir el regreso de algunos exiliados respondía, no a una posición suya, sino a presiones del gobierno de los Estados Unidos.
1. Revista Renovación, núm. 324, 15 de septiembre de 1978, pág. 21.
2. El Nacional, 30 de octubre de 1979.
3. La Información, 30 de mayo de 1979; El Nacional, 3 de junio de 1979.
4. La Información, 2 de marzo de1979