Introducción
- Hace unos días, escribimos un artículo con el título: "Un viaje y compartiendo con gente buena", en el cual expusimos lo bien que se siente la persona al momento de estar en unión de otras que generan bondad. En ese orden dijimos:
- Aspiramos y merecemos convivir; estar en compañía de gente buena; ponernos de acuerdo para en común hacer sana avenencia a los fines de, en paz, entendernos.
- Alegrarse y causar alegría es signo de estar divertido, animado, listo para hacer gozar a otros que bien merecen sentirse regocijados. Transmitir dulzura es llevar suavidad, grata bondad.
- Luego de desarrollar las ideas indicadas en los tres párrafos anteriores, precisamos que: El ambiente que dominicanas y dominicanos compartimos de manera habitual, no tiene nada para celebrar, exaltar ni mucho menos loar como el sitio que sirve de buen ejemplo para creerse estar en el paraíso.
- Lo que nos sirvió de causa para sacar de la mente los conceptos antes expresados, lo manifesté diciendo: En el curso de nuestra estadía en territorio estadounidense, pasamos unos días con dos esposos amigos, fieles devotos cristianos, y tuvimos la oportunidad de visitar e intervenir durante una comparecencia en el Instituto Teológico la Gran Misión, lugar para estudiar las Sagradas Escrituras.
I.- Distinción a la magistrada Eunisis Vázquez Acosta
- Por agradable coincidencia, el pasado día domingo, 29 del mes de octubre en curso, 2023, tuvimos la oportunidad de estar presentes en una actividad que nos llegó al alma, hizo que la alegría nos llenara por completo.
- La Catedral Primada de América, la principal iglesia de la diócesis de la capital dominicana, sirvió de espacio físico para congregar a las personas que con gusto asistimos para ser testigos del merecido reconocimiento de que fue objeto la licenciada Eunisis Vázquez Acosta.
- Todos aquellos que nos reunimos para acompañar a la licenciada Eunisis Vázquez Acosta, con motivo de la distinción de que se hizo merecedora, sabemos de su entrega a la práctica del más auténtico cristianismo, llevado con generosidad y absoluta buena voluntad.
- La licenciada Eunisis Vázquez Acosta, desde siempre ha ligado su inclinación por la justicia como juez en el seno del Poder Judicial, ahora como magistrada del Tribunal Constitucional Dominicano.
- Los que bien conocemos a la licenciada Vázquez Acosta, sabemos de su sentir solidario, expresado en sus aportes a los desvalidos, en procura de hacerles la vida menos pesada.
- Eunisis Vázquez Acosta, recibió con humildad la más alta distinción Pro Ecclesia et Pontifice, que es otorgada a quien presta largo y excepcional servicio a la Iglesia Católica y a la sociedad.
- Eunisis, en el curso de su exposición de agradecimiento, además de dejar ver su compasión por las desgracias ajenas, hizo constar que el homenaje a su persona, la une más a su iglesia y fe cristiana.
- En ese orden especificó: "Este reconocimiento no es un punto de llegada, o el fin de un tramo o etapa, sino un estímulo para seguir caminando con mayor dedicación y servicio a mi Iglesia; lo hago, como afirma nuestro querido santo padre, Papa Francisco, "en comunión sinodal y en una Iglesia de puertas abiertas y llena de misericordia, y que sabe ir a las periferias; allí donde están los últimos y los más necesitados de nuestra sociedad".
- Siguió diciendo la magistrada Vázquez Acosta: "Es, igualmente, un compromiso para continuar rezando fervientemente, por la Paz en el mundo, en estos momentos tan difíciles para la humanidad del siglo XXI. Es un regalo para seguir amando más a mi comunidad, y a nuestros pastores, especialmente a nuestro querido Sr. Arzobispo; y, en él, para amar a toda nuestra Iglesia Católica". "Es una ocasión para reflexionar sobre la importancia de la responsabilidad y la misión que desempeñamos en todas las áreas de nuestras vidas. Ya sea en el ámbito profesional, en el servicio a la comunidad, o en el cuidado de nuestras familias; cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de ser luz en medio de la oscuridad, de ser instrumentos de amor y esperanza, y de ser promotores y artífices de paz y concordia, de justicia y de equidad".
- Para concluir su exposición al agradecer la distinción, la magistrada del Tribunal Constitucional, hizo constar: "El reconocimiento que hoy se me otorga, no solo es un reconocimiento a mi persona y labor, sino un estímulo y recordatorio de lo importante y necesario que es continuar trabajando en favor del bien común de nuestra sociedad, y de seguir sirviendo a los demás con generosidad y con mucho amor. Es mi deseo colocar esta medalla en las manos y en el corazón de nuestra Madre, la Virgen María, y pedirle que, presente este don a los pies de su Hijo, Jesucristo, nuestro Salvador, a quien le pido que su bendición nunca nos abandone".
II.- Idea final
- La distinción a la magistrada del Tribunal Constitucional Dominicano, Eunisis Vázquez Acosta, debe servir de motivación para que lo mejor de nuestro pueblo sepa valorar a quienes, como Eunisis, se dedican a administrar justicia en los órganos jurisdiccionales, y a predicar el cristianismo, el amor al ser humano, el respeto a su integridad, la preocupación por su bienestar y por el desarrollo de sus más elevadas cualidades morales.
- En la República Dominicana, las personas que escogieron la política como actividad comercial habitual, en su mente tienen dos conceptos de pueblo, uno abstracto, y otro real, el de carne y hueso, que siente y padece.
- Nadie sabe, ni se supone, qué maldad le ha hecho el verdadero pueblo dominicano, a los negociantes de la politiquería, para que le hagan tantas y tantas perversidades, travesuras de todo tipo.
- Una persona con sano juicio, no llega a comprender qué motiva a grupos que incursionan en cosas políticas no santas, a maquinar, confabularse para maltratar a una comunidad de mujeres y hombres que lo único que han hecho es trabajar para que un grupo de truhanes la pasen de maravilla.
- Por qué insisten en mantener hundido en la más horripilante miseria, a esos que en el campo y en la ciudad bajan el lomo, para generar riqueza que solo disfruta la minoría nacional.
- Resulta molesto, irritante, que ese conjunto de pobres, que aquí comen a veces, sean sometidos a la ignorancia para que acaricien el modelo económico que les mantiene en la pobretería.
- Qué agravio causó el pueblo, a los que aquí controlan el poder del Estado, que se han empecinado para que siga como hasta ahora, arrastrando hambre, insalubridad, sin techo y teniendo las penurias como aliadas.
- Qué daño físico o moral, ha hecho padecer el pueblo humilde a la minoría, a esa que desde el Estado y gobierno hace gárgara con el presupuesto nacional, para que lo traten de manera odiosa, con desprecio.
- No hay razón alguna para que esa gente, que hace política por negocio, se deleite haciendo sufrir a las masas populares, cuando estas no son otra cosa que víctimas de un ordenamiento económico y social, que se ensaña contra quienes viven de su trabajo, no robándole al erario.
- De dónde sacan los enemigos del pueblo dominicano, tantas astucias para llevarlo, de manera sumisa, a votar por iguales partidos, candidatos de la misma ideología y que defienden idénticos intereses.
- El pueblo nuestro, integrado por comunitarios laboriosos, se ha visto en la obligación de mantener, llevando la buena vida, a los mismos que santifican el sistema social opresor, al que hace posible la desgracia de los de abajo, de los que en el país son los más.
- Lo que se ve es que a la mayoría de la población dominicana, no la quieren los negociantes de la politiquería, porque además de engañarla, le ha sonsacado, neutralizado con halagos, a sectores lúcidos que bien debieran estar orientando a los marginados sociales.
- Cualquier estúpido puede llegar a pensar que los malos de aquí, se han ensañado contra el pueblo de a pie, por prejuicios, y no por conveniencia politiquera, por los beneficios que se obtienen al engañar a los pobres, a las víctimas sistémicas.
- La forma como está organizada la sociedad dominicana, es la adecuada para que surjan y se desarrollen parásitos, prestos para hacer cuantas diabluras sean necesarias para que los hombres y mujeres del pueblo permanezcan al margen del poder del Estado.
- Para contrarrestar la actividad politiquera que nada sano y limpio ha traído al país, se impone, se hace necesario el surgimiento de movimientos sociales, al frente de los cuales deben estar personas íntegras, auténticas, de una sola pieza, que no se doblen ante la mercancía dinero.
- No es que las dominicanas y los dominicanos se han portado mal. Es que el régimen económico y social vigente, genera, hace posible el florecimiento de politiqueros, portadores y encargados de difundir el veneno ideológico que adormece y confunde a los que sufren las taras que llevan a la ignorancia.
- Corresponde a las ciudadanas y a los ciudadanos sensibles, accionar políticamente a los fines de que el pueblo dominicano se quite de encima esa plaga de la politiquería que hace imposible el progreso, el desarrollo social.
- La mujer y el hombre que por amor se unen, y como consecuencia de las relaciones sexuales llegan a la procreación, deben estar conscientes de que parir y propagarse, no es más que el inicio de un largo proceso que comprende las más variadas etapas, dulces y amargas.
- No importa el sumo cuidado que los padres dediquen a sus descendientes en el curso de la niñez y juventud. El asunto no está en esmerarse o abandonarlos a su suerte.
- Los mimos, las más exageradas demostraciones de halagos, caricias y zalamerías de todo tipo, carecen de relevancia para que la joven o el joven termine siendo persona extraordinaria o de baja calidad humana.
- No importa, da igual que papi y mami con sus niñas o niños sean delicados, mimosos, suaves o secos. Nada les garantiza que van a recibir un trato recíproco, afectividad semejante a la que prodigaron.
- Por más sanos consejos que papi y mami lleven a la conciencia de sus vástagos, esas opiniones de nada servirán porque, al final, las orientaciones hogareñas caerán en el olvido. Se impone la falta de memoria.
- El bien orientar guiar correctamente, encaminar, dirigir por buen camino a las hijas y a los hijos, no garantiza a los progenitores que serán exitosos en su labor de buenos consejeros.
- No son más que un par de desorejados, la mamá y el papá que se afanan en la enseñanza, adoctrinando a su niña y niño, para que en el futuro sean personas de buena educación, educados por los padres haciendo de preceptores especiales.
- Para lograr que una hija o un hijo se eleve en el cultivo de la ciencia y las letras, para que llegue a ser un modelo como intelectual, no basta que sus progenitores les ubiquen en los mejores colegios y calificados centros universitarios nacionales y extranjeros.
- Los padres que se ocupan de proporcionarles a las hijas y a los hijos, lugares muy exclusivos para albergarlos, eso es peccata minuta. Da lo mismo que se desarrollen viviendo en la barranca de un barrio marginado, que en un palacete, porque, a fin de cuentas, da lo mismo.
- Padre y madre, a su cría, facilitarle bonito pasatiempo, los más variados entretenimientos, y poner en sus manos los más ingeniosos juguetes, no les hace más tiernos.
- Lo que el porvenir tiene guardado a los padres para con sus hijas o hijos, es incierto, está rodeado de vacilaciones, es algo oscuro. La perplejidad e incertidumbre juegan su papel de lo que llegará a ser el modo de vida de la prole.
- Papi y mami, deben ubicarse, poner los pies sobre la tierra, y no ufanarse, vanagloriarse, ni cantar victoria, partiendo de la crianza ejemplar que dieron a su descendencia, porque nada quita que terminen su vida avergonzado.
- Responsabilizarse con las niñas o con los niños, no se traduce en tranquilidad espiritual en la vejez de los padres. En lugar de sosiego, la ancianidad de la vieja o el viejo, puede terminar en angustia por la mala conducta exhibida por las hijas o los hijos.
- El esfuerzo de los padres, para que en el mañana sus retoños sean motivo de elogio, por la ejemplar conducta, tal vez se convierte en tristeza por su accionar deshonesto. En lugar de alabanza llega la mortificación y la censura.
- Los padres, viejos y achacosos, cansados por el peso de los años, al final de su existencia, si por la buena formación que dieron a sus descendientes esperaban disfrutar palmadas en señal de aprobación, a lo mejor son objeto de abucheos, por lo mal que se portan los hijos en el medio donde viven.
- Idea final
- Poder decir que mi hija o mi hijo es un modelo de ser humano, es algo sometido a un conjunto de circunstancias que no pueden prevenir mamá y papá, porque están expuestos a cómo procederán, cómo se comportarán sus descendientes en el lugar donde hacen su vida. Quién sabe si los ascendientes que esperaban llegar a la tumba, recibiendo la aprobación de lo mejor de la sociedad, bajan al sepulcro, vituperados, víctimas de las malas acciones de sus niñas y niños.
- Los seres humanos están adecuados para llegar al mundo terrenal y, en un ambiente acogedor, compartir con sus semejantes en cordialidad, abierta afabilidad, desarrollando absoluta amabilidad.
- Aspiramos y merecemos convivir; estar en compañía de gente buena; ponernos de acuerdo para en común hacer sana avenencia a los fines de, en paz, entendernos.
- Alegrarse y causar alegría es signo de estar divertido, animado, listo para hacer gozar a otros que bien merecen sentirse regocijados. Transmitir dulzura es llevar suavidad, grata bondad.
- El entorno que hemos descrito y deseado solamente existe en nuestro pensamiento, es el correcto, el modelo de perfección para establecerse y hospedarse mientras formemos parte del mundo de los vivos.
- Pero una cosa es idealizar, ver las cosas mejores de lo que son, y otra es ubicarse en la realidad, en el espacio territorial donde nos encontramos, aquí, donde ponemos nuestros pies y estamos bajo el mismo cielo.
- El ambiente que dominicanas y dominicanos compartimos de manera habitual, no tiene nada para celebrar, exaltar ni mucho menos loar como el sitio que sirve de buen ejemplo para creerse estar en el paraíso.
- Redactamos los párrafos anteriores para despertarnos ilusión, imaginarnos el país en el cual quisiéramos vivir, y estamos obligados a construir. Pero este que habitamos es diferente al que describimos como un soñador cualquiera.
- Nos hemos motivado a hacer este escrito, porque por unos días salimos del país hacia Estado Unidos, y sacamos tiempo para departir con personas de sanos sentimientos, llenas de bondad.
- Nos hizo bien pasar unos días fuera del medio social dominicano, que cada vez se hace más pesado, muy enojoso. Está que irrita, es para hacer sentir contrariado, poner colérico al más apacible.
- El ordenamiento económico y social, las rígidas estructuras predominantes en la República Dominicana, motivan a las personas a estar de mal humor, enfadadas, listas para el berrinche.
- Hace sentir bien estar con personas que se esmeran en tratar con exquisitez a los demás, enseñan finura, esa parte maravillosa de la especie humana, la calidad de bueno.
- Aunque no profesamos religión alguna, disfrutamos dialogar sanamente con creyentes que de manera sincera abrazan y difunden el cristianismo. Tenemos un gran respeto por quien asume con seriedad la doctrina de Jesucristo.
- En el curso de nuestra estadía en territorio estadounidense, pasamos unos días con dos esposos amigos, fieles devotos cristianos, y tuvimos la oportunidad de visitar e intervenir durante una comparecencia en el Instituto Teológico la Gran Misión, lugar para estudiar las Sagradas Escrituras.
- Se hace un significativo aporte con la formación de mujeres y hombres para que, al adquirir conocimientos, sean mejores seres humanos y hagan posible que otros ajusten su proceder a una existencia digna.
- Porque nos sentimos libres de pensamiento, llevamos gusto al compartir con gente que de manera honesta acepta la visión y el amor de Dios en el cielo. Los que profesan el cristianismo liberador de los oprimidos aquí en la tierra, nos tienen como aliados consecuentes.
- De la persona hay que tomar en cuenta su sensibilidad, esa parte que no se ve, pero se expresa en la disposición a compadecerse, a la ternura para quien merece el trato amoroso.
- Es muy valiosa para la lucha social esa mujer o ese hombre de convicción, que tiene el convencimiento de que sus creencias y prácticas relacionadas con el culto a la divinidad, le mandan a hacer el bien.
- En un país cualquiera, en el cual está presente la desigualdad, es necesario contar con creyentes y no creyentes que hagan causa común por la liberación de su patria. Creer en los dogmas religiosos, no es un obstáculo ideológico para la brega por la felicidad de la humanidad.
- Procurar acabar con la pobreza, es un compromiso de quien cree y ama a Dios, como también de ateos e incrédulos.
- Después de pasar unos días participando en diferentes actividades en el extranjero, nuevamente estamos aquí para seguir fraguando, exponiendo ideas, accionando hasta absorber y expulsar aire, hasta que respiremos.
- Si el verdadero pueblo dominicano, ese que carece de lo indispensable para una vida digna, tuviera capacidad y la posibilidad de medios para hablar o escribir, expresara muchas quejas justificadas.
- Las mujeres y los hombres que aquí son víctimas de la desigualdad, tienen razones más que suficientes para, de una u otra manera, criticar con dureza y severidad a los que han adquirido buena educación, y nada hacen para bien orientar a sus connacionales ignorantes o analfabetos.
- Las grandes mayorías nacionales están políticamente desorientadas, sometidas, entregadas a las ideas y conceptos de quienes son sus adversarios, que de ninguna manera quieren verlas debidamente encaminadas.
- El pueblo trabajador, que con su fuerza de trabajo hace posible alimentación, educación y todos los servicios públicos, está en el derecho de echar pestes, poner de vuelta y media, señalar con un dedo a sus connacionales que, estando en condición de luchar por cambios sociales, se acomodan al orden establecido y se olvidan de que más allá de sus narices están los marginados de la sociedad dominicana.
- Lo ideal fuera que los humildes que con su laboriosidad han construido el país, con crudeza reprocharan la indolencia, reprobaran la indiferencia de cómo se comportan aquellos que se forman y adquieren fina instrucción con los recursos aportados por los trabajadores del campo y la ciudad.
- Ojalá que esos que en nuestro país se levantan en horas de la madrugada a pedalear, haciendo de tricicleros, para con suma honradez ganarse el pan de su familia, pudieran expresar su indignación.
- Causa irritación, algo más que rabia, el desinterés, la abulia mostrada por personas que deben su progreso material y espiritual al pueblo de a pie, a ese que diariamente baja el lomo.
- Lo que se ve en el ambiente nacional dominicano es a gente que, por su proceder con frialdad, creen que están en un lugar compartiendo con una comunidad de ciudadanos de vida holgada, y no de necesitados.
- Estar lo más quitado de bulla, muy distraído, apartado del círculo social, es la actitud que asume ese que, si se respetara, debiera ser firme militante en la brega por un mejor país.
- En el país nuestro, el apático, el típico indolente, termina convertido en un buen sinvergüenza, que con el mayor descaro no se conduele de nadie, porque liga su actitud de pasivo con ser descarado.
- Entre nosotros, favorece mucho al que hace de desvergonzado, que como no hay sanción al impúdico, da lo mismo cumplir que ser respetuoso. Andan de la mano el bergante y el comedido.
- Porque a los de abajo, a los pobres, les han fallado muchos que se han metido a renegados, ahora deben entregarse a los que han sido fiel, honrados en la defensa de sus convicciones, de sus ideales.
- La demostrada lealtad a sus principios, y la permanente coherencia en su accionar político y social, ha de llevar a las masas populares a depositar entera confianza en las mujeres y los hombres incondicionales y devotos en la lucha democrática.
- No todo está perdido con relación a la creencia que el pueblo debe mantener, de que por muchos vagabundos que se tranzan por halagos y prebendas, todavía quedan dominicanos y dominicanas que no se unen a los enemigos nacionales y extranjeros.
- Por descompuesta y altamente podrida que está la sociedad donde vivimos, lo viciado y corrupto, no ha llegado, ni se asomará, a la limpia conciencia de los surgidos de las mismas entrañas del pueblo dominicano.
- No importa lo fuerte, lo poderoso que sean los adversarios de nuestro pueblo. Este debe contar con aquellos que se han mantenido ahí, sin importarles etapas de tempestad o períodos de calma.
- La elasticidad sirve de base y fundamento ético y moral a la forma de comportarse la generalidad de las personas que integran la sociedad dominicana, lo que permite que cada quien accione a su mejor conveniencia. La flexibilidad domina la conducta.
- Aquí, entre nosotros, cada quien se maneja de la manera que más le beneficie, sin importar que la causa de lo que le favorece sea moral o inmoral, porque lo que vale es sacar ventaja.
- Hace tiempo que en nuestro país, la dignidad decidió ponerse en camino, irse y no regresar, porque muy poca gente la toma en cuenta. No es necesaria; ella ya no hace falta.
- No debe sorprender a nadie la forma como actúan muchos jóvenes de esta época, para los cuales da lo mismo ser honesto, que demostrar, no tener dignidad, ser indigno.
- El concepto “me da lo mismo”, forma parte del código de proceder que sirve de guía a la generalidad de los nuestros, que se mueven, actúan bajo la premisa de que “poco importa, igual da ser honrado, que ladrón, porque no hay desigualdad de trato para el sano que el inmoral podrido”.
- De mi madre aprendí lo que es el honor, tener decoro, levantarse con dignidad para llegar a ser merecedor de la buena opinión de sus conciudadanos.
- En mi niñez, no entendí la razón por la cual mamá me ordenaba cerrar la única puerta de bohío donde vivíamos, cuando al mediodía ella ya sabía que no iba a cocinar, a encender el fogón, porque no disponía de dinero para adquirir nuestros alimentos.
- Para mi progenitora, era una ofensa, un agravio a su dignidad, el hecho de que un vecino pensara que un hijo de ella estaba merodeando por el vecindario para que por lástima le dieran un plato de comida.
- Con el tiempo comprendí aquella postura de mamá, y la he asumido como norma de vida. No forma parte de mí, ni por asomo, hacer algo que en lo más mínimo lesione mi dignidad,
- Siguiendo la línea, el proceder de mi vieja, tengo la idea fija de que debo poner extremo cuidado, ser sumamente celoso en el cumplimiento de aquello a lo que estoy obligado a hacer o no hacer.
- En el medio social dominicano, ser engañador no es una afrenta, porque la trampa no hace deshonroso al infame que, con el mayor descaro y conducta ignominiosa, burla al que le depositó absoluta confianza.
- La dignidad tenía que dejar de tener vigencia aquí, para que la honradez dejara de ser importante, muy trascendente para un hombre o una mujer que quiere ser merecedora del respeto de sus connacionales.
- El desvergonzado, ese pícaro que anda por ahí, es el vivo ejemplo de quien ha preferido convertirse en un oprobio con dinero, que un comunitario virtuoso. No es lo mismo ser íntegro, honesto y estar armado de moralidad, que actuar como un vicioso, disoluto y pervertido.
- Ojalá llegue el día, y que sea pronto, cuando la sociedad dominicana comience a enaltecer al ser humano digno, y quede en el basurero de la historia, el que hoy está en el descrédito por ambicionar la mercancía dinero, sin bajar el lomo; haciendo de timador, robando mediante engaño, engatusando a diestra y siniestra, y sin misericordia alguna.
- Lo mejor de este país, las mujeres y los hombres dignos, esos que se han mantenido auténticos, de una sola pieza, que no se han dejado corromper por los viciosos sociales, deben continuar como hasta ahora, dando demostración de que no se van a dejar imponer la indignidad como forma de vida deshonesta.
- Es de desear que, más temprano que tarde, el ambiente dominicano deje de estar generando ciudadanas y ciudadanos adecuados para portarse de manera despreciable, vil e indigna. Se hace necesario formar connacionales nobles que sean honrados, sumamente dignos.
- Que nadie lo ponga en duda. La República Dominicana es un paraíso; un lugar sumamente delicioso, donde en cualquier espacio está la felicidad terrenal, algo así como un edén.
- 2. - Para la mayoría de las personas que aquí habitan, el territorio nacional dominicano, se adapta a la manera de comportarse el bueno, el malo y el peor.
- Cómo no sentirse bien aquí la caterva de sinvergüenzas que con sus acciones bochornosas, desfachatez y villanía, prueban que disfrutan en grande las sinvergüencerías que les identifican como perfectos trúhanes
- Está despistado, en las nubes, aquel que no sabe que nos estamos moviendo en un ambiente donde la doblez, la hipocresía y todo lo que significa disimulo caracteriza al coterráneo de ahora.
- Estamos viviendo la etapa de la mujer y el hombre que se sienten de maravilla al pavonearse, darse mucha importancia y alabarse para fanfarronear y ufanarse de lo que no es.
- Ese que se vende como lo más casto, altamente virtuoso, es el mismo vicioso que simula ser decente. Luce sobrado, lleno, repleto de cosas buenas, pero es un podrido.
- Hace mucho tiempo que en el medio social dominicano, dejó de estar en abundancia el ente de carácter, firmeza y auténtico. Ahora sobresale el que se adapta a las circunstancias, no importa que sean limpias o sucias.
- Al doblar la esquina, en cualquier lugar nos encontramos con ese caradura, desvergonzado, que por dinero hace de todo. Es el hombre ideal para hacer diabluras.
- La sociedad donde estamos viviendo, tomó su tiempo para tener en su seno a ese granuja que ahora se destaca; ella lo logró y parece que llegó para pasar aquí un largo rato.
- Porque el actual ordenamiento económico y social acumula inmoralidades, están en abundancia, es amplia la profusión de deshonestos. La corrupción está excesiva.
- El conciudadano que anda por esas calles de Dios, haciendo travesuras, es el ideal para pelar el diente a cambio de dinero y una prebenda, aunque sea conocido como una nadería.
- En un sitio donde mucho abunda ese ser humano insignificante, es difícil que salga algo moralmente sano, porque allí donde está presente el individuo chuchería, muy poco o nada útil se puede lograr.
- La base económica sobre la cual descansa la sociedad dominicana, y su superestructura, genera vicios que están fijos, pegados en la conciencia social, dañando la generalidad del material humano.
- Que nadie se haga ilusiones de que el medio donde nos encontramos hoy, va a cambiar con responsos, plegarias o buenos deseos. Esto no es cuestión de ñeñeñé. La degradación llegó y está en firme.
- Estamos en un país donde se impone el lebrel, esa persona que se dobla con suma facilidad, presta para hacer todo aquello que repugna a gente bien nacida y mejor educada para portarse con decencia.
- Porque no es bueno condicionar a nadie, que cada quien se convierta en juez de la realidad dominicana, y se dará cuenta de que el país nuestro está moralmente dañado, porque la generalidad no se comporta como las personas buenas, honestas, limpias de conciencia y conducta.