jueves, 14 de diciembre de 2023

Entrevista al negociante de la política

  1. Al momento de un espectador de televisión colocarse frente a su televisor, a presenciar una conversación entre un periodista y un político candidato, al concluir la misma se supone que el oyente queda algo orientado.
  2. Pero en el ambiente dominicano, lo que ocurre es que la generalidad de las veces se da una especie de diálogo adecuado a lo que conviene al aspirante al cargo electivo.
  3. El politiquero que busca embaucar a electoras y electores, encuentra en los medios de comunicación a sus mejores aliados en la búsqueda de votos, para tomar al que sufraga como tonto útil. Muchos periodistas actúan como agentes de promoción electorera.
  4. Por lo general, aquel que tiene la oportunidad de ser testigo de la conversación entre un negociante de la política y un comunicador, es un encuentro para promocionar al entrevistado.
  5. Las preguntas al candidato giran alrededor de lo que a él le es favorable; acondicionadas, que bien encajan a sus aspiraciones. Nunca estarán fuera de lo que se ajusta a sus pretensiones.
  6. Siempre se busca que el politiquero aspirante se sienta a gusto con las preguntas, que esté cómodo, que la respuesta a dar la tenga a flor de labios. En sí, lo que se quiere es que ese candidato profesional del negocio político, no esté fastidiado, que no salga agobiado de la entrevista.
  7. Nunca, imposible preguntarle a un aspirante a regidor, senador o diputado, desde cuándo es su deseo de luchar por su comunidad, qué le impulsa a querer estar en el cargo electivo, en fin, cuál es su proyecto favorable al pueblo.
  8. Es posible pensar que está prohibido que un periodista pregunte al que aspira a ser favorecido con el voto popular, ¿cuál es su historial como luchador social, comunitario, gremial, sindical o estudiantil?
  9. Ante un pueblo golpeado por un sistema social despiadado, resulta fácil, es como un juego de niños, un paseo, postularse y a la vez encontrar un campo propicio para sin ningún esfuerzo llegar a ocupar una posición en el ámbito eleccionario.
  10. Para defender con seriedad las libertades y derechos de un pueblo atrapado por un régimen económico opresor, no basta en la persona del que se postula, la bonita elocuencia, brillante expresividad y elegante fluidez.
  11. Se requiere sensibilidad, sentido de responsabilidad, coherencia entre prédica y práctica social. El luchador por el pueblo debe estar probado en la brega permanente por las causas justas.
  12. En el país nuestro, engancharse a político no pasa de ser una pose. Encadenarse a un grupo, con sentido de la oportunidad, no es más que puro oportunismo para satisfacer deseos, aspiraciones desmedidas a costa del erario, para recibir dinero del presupuesto nacional.
  13. El pueblo dominicano, no está mal por los muchos politiqueros, sino porque faltan mujeres y hombres que accionen en el quehacer político, por convicciones, por ideales, y no por la mercancía dinero.
  14. Esos activistas de la politiquería, que van a los diferentes programas de televisión a vender ilusiones al electorado, tienen como aliados a algunos que les cuestionan sin aclarar su conducta y las lacras del sistema.
  15. Aquel que procura obtener el favor del electorado víctima de engaños, no le conviene que le interpelen sobre su incidencia en la brega popular y ser cuestionado respecto a desde cuándo su improvisado amor por el pueblo.
  16. Los que se meten a políticos de ocasión, no se sienten bien cuando les hacen preguntas que crean conflictos al ser respondidas.

martes, 12 de diciembre de 2023

El aumento en número de partidos iguales

  1. Entonces, resulta que en la República Dominicana, a los que comen a veces, o de manera definitiva pasan hambre, sus enemigos les han hecho creer que la proliferación de partidos políticos es señal de mucha democracia.
  2. A la mayoría de las dominicanas y los dominicanos que carecen de lo indispensable para vivir, les han metido en el cerebro la falsa idea de que, en la medida que se multiplican las organizaciones políticas, disfrutarán de una vida placentera, de abundancia y nunca de carencia.
  3. Porque de alguna manera hay que timar a los pobres del país, a los marginados de la sociedad se les mete gato por liebre, diciéndoles que al aumentar el número de los partidos y organizaciones políticas, van a tener una democracia, a su servicio.
  4. Supuestamente, cada partido representa a los pobres, a los ricos y a las capas medias de la sociedad dominicana, y cualquiera que resulte triunfador, en apariencia, gobernará para el pueblo entero, sin distinción de ninguna clase.
  5. La idea que le han transmitido a las ciudadanas y a los ciudadanos, es la de que deben delegar su voluntad a un apoderado, para que les defienda sus intereses, los de opresores y oprimidos.
  6. El conjunto de los partidos del sistema dicen actuar desempeñando labor para beneficio de los que están en la miseria y en provecho de los que viven en opulencia. Ellos se venden como agentes de justicia repartida.
  7. De la manera más socarrona, a los que aquí votan cada cuatro años, les han hecho creer que no deben preocuparse por la política, porque sus partidos están purificados, acrisolados para actuar como sus mandatarios.
  8. La democracia dominicana, dicen los defensores de la misma, está robusta, como un toro, porque está sostenida por partidos fornidos, vigorosos, alimentados de sinceridad y nobleza.
  9. A los que con docilidad se inscriben en los partidos del sistema, les advierten que deben portarse bien, ser sumisos, para estar bien ubicados, como botellas y con jugosas prebendas.
  10. Los mejores miembros de los partidos sistémicos, son los que prueban ser buenos tramposos, excelentes embaucadores, destacados marrulleros, distinguidos tahúres, modelos de ventajistas, de buenos sinvergüenzas.
  11. El tránsfuga de los partidos de negocio, no engaña a sus compañeros. Lo que hace es adelantarse al chaquetero que está pensando hacer lo mismo. Todo se reduce a la oportunidad para venderse a mejor precio en el mercado de la politiquería.
  12. En sociedades fundamentadas en la desigualdad de oportunidades, los partidos tienen diferentes funciones, entre ellas tranquilizar a los pobres, aplacar a los revoltosos, acallar a los intelectuales con dádivas, y amansar a los más pendejos.
  13. A la gente buena del país, se le hace sana labor de orientación política al decirle que esos partidos que andan por ahí hablando de democracia, son idénticos en ideología, semejantes en el engaño y mellizos en fingir apoyar cambios auténticos.
  14. Esos partidos que mucho ofrecen a los pobres en los procesos electorales, han sido constantes en decir que harán y nada hacen; estables en incumplir promesas; similares en burlarse de las sanas intenciones de las masas populares y están hermanados a los fines de garantizarles el poder del Estado a la minoría nacional y a los intereses extranjeros.
  15. Lo que conviene a las ciudadanas y a los ciudadanos dominicanos, es estar en organizaciones políticas que actúen de manera distinta a como han accionado sus similares, procediendo de igual forma tramposa, para mantener a la mayoría de la población fuera del poder político y social.
  16. Multiplicarse los partidos, solo ha contribuido a que el pueblo dominicano se vea obligado a costearle la buena vida que se dan los politiqueros, que han alargado el sufrimiento de los que aquí están en la pobreza por ser víctimas del crecimiento, el aumento, la reproducción de grupos que están organizados para timar, quitarle al pueblo lo suyo mediante el engaño político, el robo.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Instruir correctamente a electoras y electores

  1. Con todo pesar hay que decirlo. Hasta ahora, los enemigos nacionales y extranjeros del pueblo dominicano, les han ganado las batallas políticas y sociales a sus defensores.
  2. A pesar de lo muy legítimos que son los intereses de las grandes mayorías nacionales, se han impuesto los de la minoría nativa y sus aliados en el plano internacional.
  3. Los grupos humanos del país interesados en el bienestar de los sectores y capas sociales que han vivido bajo la opresión material y espiritual, no han escatimado esfuerzo para lograr sus propósitos humanistas, pero ha predominado lo malo sobre lo bueno.
  4. Poco ha importado la lucha pacífica o violenta; legal o ilegal; armada o cívica; en la plaza pública o en el Congreso Nacional. Se ha impuesto la voluntad, los deseos de los adversarios de nuestro pueblo.
  5. Los que son los menos, han ejercido su dominio frente a los que son más, el pueblo, y utilizan a la misma mayoría para legitimar el Estado, el poder que oprime a la generalidad de la población dominicana.
  6. La ignorancia, la falta de instrucción o conocimiento lleva a los pobres de la República Dominicana a ponerse al lado de los que son sus contrarios, a los que les adversan y les mantienen en la pobretería.
  7. De manera voluntaria, gustosamente, los contrincantes, los rivales de los marginados de la sociedad dominicana, nunca van a ceder, a entregar el poder, el dominio del Estado, el gobierno ni sus instituciones.
  8. A los oponentes del pueblo dominicano pobre, hay que desplazarlos, quitarles el poder para que lo disfrute la mayoría de la población del país.
  9. En la actualidad, la vía electoral es la que está de por medio en la brega política nacional, y el mayor número de electoras y electores está cautivado por partidos con iguales fines para garantizar el statu quo.
  10. Porque los antagonistas, los competidores de las masas, de los de abajo, les tienen dominados mediante el engaño, la trampa ideológica electoral, hay que hacer un trabajo instructivo para que ciudadanas y ciudadanos logren zafarse, quitarse de encima a sus opresores.
  11. No le será fácil a la gente de a pie, librarse, de cualquier forma, desembarazarse de la minoría nacional y sus cómplices, los monopolios extranjeros que se interesan para que todo siga igual, tomando de pendejos a los pobres.
  12. Es una labor esforzarse para romper, hacer que el electorado dominicano deje de tener su voluntad política atada a los deseos e intereses de quienes son sus enemigos políticos, económicos y sociales.
  13. No importa que sea complicado, difícil lograr que el pueblo humilde y trabajador decida soltarse de la atadura, el amarre, la traba que le ha impuesto la minoría para encadenarlo a partidos de negocios.
  14. Da lo mismo enviciar a la juventud en las drogas ilegales, que corromper, depravar y pervertir a electoras y electores para sufragar mediante el engaño, por partidos que no les representan.
  15. Mediante la prédica sincera, es factible llegar a penetrar en la conciencia de lo mejor de nuestras ciudadanas y ciudadanos, para que se liberen, dejando de ser ofendidos, al ponerles a elegir a quienes no les representan ni interpretan su sentir democrático.
  16. La mujer o el hombre que se siente comprometido con la lucha social, debe estar en disposición de pugnar en todos los escenarios y enfrentarse con quienes se opongan al progreso social, a la paz mundial y a la felicidad de la humanidad entera.

viernes, 8 de diciembre de 2023

El Colegio de Abogados de esta sociedad podrida

  1. Embuste. Falso. Quién dijo que pasamos de pendejos. Solamente hicimos lo que debíamos hacer, lo que nos dictó la conciencia en el momento y escenarios adecuados. Ni más, ni menos.
  2. Así tenemos que responder, Rafael Lantigua, Julio Aníbal Suárez, Abrahán Bautista, Carmen Imbert Brugal, Rafael Armando Vallejo S., Juan Puello Herrera, Nelson Gómez Arias, Porfirio Hernández Quezada, Ana Arnaud, Sonia Vargas, Julián Serulle R., Dulce María Díaz, Abel Rodríguez del Orbe, José Darío Suárez, Eduardo Trueba, y en su oportunidad, los finados colegas Francisco Porfirio Veras, Segundo Pichardo, Rafael Nicolás Gómez Ortiz, Julio Genaro Campillo Pérez, Américo Espinal Hued, Manuel Medrano, Leonor Sánchez Baret, Virgilio Bello Rosa, Salvador Jorge Blanco, Jottin Cury, Ramón García Gómez, Joaquín Bidó Medina, Luis Bircann, Fernando Hernández, Rafael Valera Benítez, Luis Veras Lozano y otros propulsores de lo que hoy es el Colegio de Abogados de la República Dominicana.
  3. Un grupo de dominicanas y dominicanos profesionales del derecho, nos convertimos en maniáticos activistas por la colegiación, y así consta en los documentos donde está el historial de los auténticos congresos de abogados y abogadas efectuados hasta ahora.
  4. En esas distintas ocasiones levantábamos la necesidad del gremio, no como una consigna coyuntural, sino como algo muy significativo para el ejercicio de la abogacía en los marcos de la decencia y la ética profesional.
  5. Los principios que debían servir de guía a quien hace de la profesión de la toga y el birrete un compromiso personal y deber social, están ahí, en los estatutos del colegio.
  6. Que el Colegio de Abogados de la República Dominicana, se ha convertido en una afrenta para sus miembros honrados, honestos y decentes, no tiene nada que ver con los buenos deseos de quienes incidieron para su nacimiento.
  7. Lo que ahora es el órgano que agrupa a abogadas y abogados dominicanos, es la fiel expresión de la sociedad dominicana enferma, degradada por entero.
  8. No es más que miopía política o hipocresía sistémica, querer ver el Colegio de Abogados, como extraño al régimen económico y social predominante.
  9. Como órgano del podrido cuerpo social dominicano, el Colegio se ha ido agusanando en la misma proporción que la pudrición de las demás partes de la putrefacción.10.- Una comunidad humana sostenida en un sistema que descansa en la desigualdad, y está degradada hasta el tuétano, necesariamente cuenta con organizaciones viciadas.
  10. Querer una asociación de profesionales al margen de la conducta de la mayoría de sus integrantes, es como suponer la parte al margen del todo. Un orden social, echado a perder, aloja en su seno descomposición, pura podredumbre.
  11. El rámpano que es la sociedad donde estamos viviendo dominicanas y dominicanos, tiene llagas imposibles de curación. La herida que no tiene sanación, hay que eliminarla.
  12. Aquel que no quiere aceptar que la sociedad dominicana está podrida en lo ético y moral, es porque no ha olfateado el mal olor que despide. Ella está apestosa desde arriba hasta abajo.
  13. No es cuestión del Colegio de Abogados, la Policía Nacional, el Servicio Judicial, el Poder Legislativo, Poder Municipal, el Servicio Educativo y de Salud, el Estado y sus instituciones, sino también la familia, como célula principal, que están dañadas, averiadas, agrietadas.
  14. Hay que dejarse de pendejadas y estar actuando como tontos. Sin darle muchas vueltas a la cabeza, hay que admitir que, moralmente, esta sociedad colapsó, se derrumbó y las clases sociales que se aprovechan del statu quo, no quieren reconocerlo para seguir disfrutando de sus piltrafas carroñosas.
  15. Cada día ocurrirán nuevos hechos escandalosos en el país, como el reciente en el Colegio de Abogados de la República Dominicana, porque nos estamos moviendo en un pantano social, emporcado. Señores, moralmente, esto se jodió.

martes, 5 de diciembre de 2023

La descalificación en la politiquería

  1. Cualquier persona con sano juicio que decide darle seguimiento al accionar político dominicano, sin el mayor esfuerzo comprende que esa actividad, aquí, es un puro relajo.
  2. Lo que en un país civilizado es motivo de controversia, llevada a cabo con altura, en el medio nuestro no es más que pura chismografía, nada de trascendencia. El debate político se reduce a chismes.
  3. La ciudadana o el ciudadano dominicano, es inducido a ir a las urnas mediante palabras gruesas y mayores. El insulto, el agravio y cuántas expresiones sean de utilidad a los fines de fastidiar y descalificar al adversario, se ponen de moda en las coyunturas electorales.
  4. Descalificar, sacar faltas, poner de vuelta y media, al contrario, he ahí el arma política por excelencia en las campañas politiqueras.
  5. Para no poner a flote las lacras del sistema, los negociantes de la política hacen uso de denigrar y desprestigiar, hasta poner de vuelta y media al contrincante, para así sacarlo de quicio.
  6. Porque no conviene decir que el modelo económico imperante es infuncional para el pueblo dominicano, de las gargantas de los políticos sistémicos solo salen sandeces, bobadas, disparates y despropósitos.
  7. Con la falsa creencia de que el régimen económico y social actual se sana ocultando sus lacras, los politiqueros duermen a electoras y electores haciendo uso de caballadas que dan asco, motivan repugnancia.
  8. Hacer política de baja estofa solo favorece a que todo siga, como hasta ahora, la gente del pueblo en la pobreza, y la minoría pasándola bien, a las mil maravillas.
  9. Lo que es campaña electoral se reduce, aquí, a escuchar que fulano es más ladrón que zutano; que mengano sustrajo menos que perengano, y Perico, el de los palotes, sustraerá menos fondos públicos que perencejo.
  10. Los candidatos, de igual ideología, se manifiestan contra los fenómenos sociales como corrupción, prostitución, criminalidad, violencia, narcotráfico, pero ninguno hace mención de la causa generadora, donde se originan esos males presentes en el país.
  11. Aquellos que en el ambiente político dominicano han hecho de la politiquería un negocio habitual, cuando se refieren a lo que daña a las masas populares, tartamudean, se les traba la lengua, titubean una y mil veces.
  12. En las operaciones comerciales políticas dominicanas, todo se reduce a enmarañar, complicar el asunto con el objetivo de que el pueblo, ya confundido, le sea difícil o imposible desenmascarar, o de cualquier forma simplificar para entender.
  13. Para que los hombres y las mujeres del pueblo no lleguen a tener clara la razón por la cual viven en la más horripilante miseria, sus enemigos tradicionales, nacionales y extranjeros, les disfrazan la realidad, ocultándoles las raíces, de donde proviene la desigualdad, les tapan la verdad.
  14. El engaño, la burla a los marginados de la sociedad dominicana, es obra de los actores de la politiquería, y de los intelectuales sistémicos que hacen de ideólogos para diseñar la forma más sutil de cómo truhanear, dar gato por liebre a los que toman de pendejos, a los pobres.
  15. Hoy, cuando el país cuenta con más mujeres y hombres lúcidos, es, precisamente, la época que con el mayor descaro se trampea a los oprimidos, a esos que carecen de lo indispensable para una existencia con dignidad.
  16. Lo peor es que, por ahora, no se ve el surgimiento de un movimiento de contenido político y social, encabezado por personas honestas que, con posibilidades de éxitos, logren hacer que el pueblo de a pie se quite de encima a esos grupos que haciendo uso del engaño, tienen a su servicio el control del Estado y sus instituciones.

lunes, 4 de diciembre de 2023

Luis Veras Lozano, fue un dominicano de superior calidad humana

  1. Por el quebranto que desde hace años padecía el licenciado Luis Gerónimo Veras Lozano, sabía que su fallecimiento estaba a punto de suceder. Pero, a pesar de esta presunción, al conocer de su muerte me impactó, a la vez que en mí causó consternación.
  2. En situación de desasosiego, por la noticia de la partida de Luis, atiné a escribir algunas líneas respecto a las cualidades que adornaron su historial, definiéndole como virtuoso.
  3. Ciertamente, sin duda alguna, Luis fue un ser humano lleno de pureza; obró con virtud; honestidad, integridad, cabal moralidad y entera próvida. Fue bueno por entero.
  4. De Luis, puedo dar testimonio de que pasó por el mundo terrenal para serle útil a la sociedad humana; conveniente en todo lo que incidió para que sus connacionales gozaran de bienestar, y sus conciudadanos disfrutaran de plenos derechos y libertades.
  5. Luis, llevó a cabo lo que debe hacer la mujer o el hombre formado para ser de muchos quilates, por el comportamiento decente que hizo de él un dominicano sumamente valioso, apreciado por su accionar cívico y ciudadano, familiar y en la cátedra; como abogado y por unirse en la sana amistad.
  6. La personalidad de Luis, fue tallada en el hogar orientado por su padre, el licenciado Francisco Porfirio Veras, Don Lilo, y su madre doña María Elena Lozano. Luis, a sus progenitores no les falló.
  7. La sociedad de ayer, en la cual Luis adquirió el conjunto de sus cualidades excepcionales como hombre de bien, ya no es la de hoy, pero los vicios de la actual no le hicieron modificar su ejemplar conducta.
  8. Luis, el hijo de don Lilo y doña María Elena, permaneció coherente, como fiel continuador de las normas que aprendió, que también fueron asimiladas por sus hermanas Lali, Elena y Olga, y por sus hermanos Virgilio y Bolívar.
  9. La juventud dominicana de hoy, moralmente desorientada, le conviene conocer lo que fue la manera de Luis comportarse.
  10. Nuestros jóvenes merecen contar con ciudadanas y ciudadanos que, como Luis, sirvan de ejemplo, de viva estampa, de quien hizo de su existencia la ilustración, el conjunto de atributos que en el medio donde vivió le hicieron ilustre.
  11. Porque la actitud ante la vida define al ser humano, portarse bien, de manera correcta, lleva a un ente social a sobresalir, merecer que su nombre tenga realce, llame la atención y descollar como persona diferenciada con los distintivos de Luis.
  12. Luis se manejó con humildad, absoluta moderación. De él hoy hablan sus hechos, sus acciones, las realizaciones que le llevaron a ser digno, prototipo de honorabilidad.
  13. Tener conocimiento de quién fue Luis Gerónimo Veras Lozano, y su quehacer, hace posible saber las responsabilidades de las cuales se hizo cargo y honró en el orden familiar, público, profesional y como catedrático.
  14. Por muy deteriorado que está el ambiente dominicano, la gente buena toma en cuenta, exalta a quienes han tenido una trayectoria de conducta acrisolada, como fue todo el curso de la vida de Luis.
  15. Precisamente hoy, los restos de Luis, serán sepultados y su tumba los acogerá para siempre, aunque enterrar y tapar su caja no entrañan olvidarlo. Él va a permanecer en la conciencia de lo mejor de nuestro pueblo, como un hijo insigne.
  16. Cómo olvidar a Luis, si su nombre y obra están en el corazón de quienes no echan en el olvido a los que aportan a su patria con su esfuerzo físico y espiritual, Luis Gerónimo Veras Lozano, merece ser recordado porque fue un dominicano de superior calidad humana.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Faltan personas con integridad

  1. Así como se ha deteriorado la sociedad dominicana en lo ético y moral, también se ha puesto liviana la forma de ser de muchos de los nuestros. Se hace evidente la flojedad, la mucha laxitud.
  2. Se nota la falta de entereza, la firmeza de ánimo. La blandura, la maleabilidad se observa en mujeres y hombres de esta época, que se convierten en hazmerreír, verdaderos peleles.
  3. Sería una estupidez pensar que la composición de los alimentos, el cambio climático o en general el medio ambiente, han hecho al dominicano de ahora una poca cosa, un blandengue, algo convenible a los deseos de otro.
  4. En el régimen económico y social predominante en el país, hay que buscar la formación, la conducta, la manera de portarse o actuar de la mayoría de la gente de aquí.
  5. Entregarse a otro, así por así, lo vemos a diario en ese individuo que se comporta ligero, como de poca o ninguna importancia, un inconstante que no da ni para remedio.
  6. Es algo más que común encontrarnos con el comunitario que carece de temple, de resistencia en los principios que revelan posición firme en los propósitos de las personas de sólidas decisiones.
  7. El coterráneo tesonero, ya no abunda, porque su espacio está ocupado, hoy, por el falto de constancia, la mujer o el hombre dúctil, ese que anda por ahí de veleidoso, de carácter mudable.
  8. Sin darnos cuenta, el medio social dominicano está dominado por una caterva de gente adecuada a la pusilanimidad, lista para estar encogidas, prestas a inclinar la cerviz con total apocamiento.
  9. La comprobada forma de actuar del politiquero empalagoso, adulador y pelotillero, es la que ha hecho de la política dominicana una cosa propia de zalameros y sinvergüenzas.
  10. Pelar el diente a los que controlan el poder económico y político, es algo muy propio de los que aquí, en nuestro país, están faltos de dignidad y decoro.
  11. Porque el cobero es un espécimen necesario para el negociante de la política, aquel que moralmente nada vale, vive de decir lo que cae bien a otro. No es otra cosa que una porquería, una basura social.
  12. De la manera más natural, como quien no quiere la cosa, el sumiso, ese pobre ciudadano que es toda mansedumbre, es el que está bien con todos los gobiernos. Su condición de plena subordinación al poder del dinero le lleva a mantenerse aborregado.
  13. La abundancia de babosos en el accionar político dominicano, ha hecho posible que los empalagosos, cobardes y deshonestos, ocupen en las instituciones del Estado el lugar reservado a los honrados.

Ideas finales

  1. Sin duda alguna, en el país están haciendo falta maestros que formen dominicanas y dominicanos con entereza moral, de carácter firme, con fibras sensibles, que en su forma de ser sean auténticos, sin dobleces.
  2. Nuestro país merece contar, tener seres humanos con estilo de vida, forma de comportarse que identifiquen su carácter distintivo de persona educada en la coherencia.
  3. En ningún momento, bajo circunstancia alguna, ceder por interés personal o halago, nunca debe ser parte de la idiosincrasia de una mujer o un hombre íntegro, sin dobleces.