lunes, 14 de febrero de 2022

La felicidad de pocos, a costa de la pobreza de muchos

I.- Olvidarnos de la hipocresía

  1. Las mujeres y los hombres que aspiramos a que nuestro país sea mejor en un futuro no muy lejano, debemos dejarnos de pensar en una esperanza atractiva, pero falsa, y fijarnos en lo que padecemos y debemos cambiar, para no continuar como hasta ahora, cargados de contrariedades y llenos de desvergüenza.
  2. Sin importar que sea por dejadez, o falta de iniciativa y visión para el porvenir, la verdad es que estamos viviendo una realidad mugre, con la agravante de que la aceptamos como muy purificada.
  3. Nos engañamos al suponer que estamos compartiendo entre miembros de una sociedad en la cual la mayoría actúa guardando con firmeza las virtudes públicas y privadas, cuando la realidad es que estamos moviéndonos en un ambiente, no de muy puritanos, sino de mentirosos, oportunistas, deshonestos, impuros, trepadores sociales, chismosos y desvergonzados.
  4. Hay que dejar de andar por esas calles de Dios, simulando lo que no somos como país, haciéndole creer al mundo civilizado que aquí la mayoría vive muy bien, sin preocupaciones, cuando lo cierto es que el nuestro es un pueblo pobre y cada día con más miseria encima.
  5. Debemos tratar de hacer un esfuerzo y convertirnos en ciudadanos y ciudadanas que actuamos con sentido ajustado a la realidad que estamos viviendo; llenarnos de autenticidad y olvidar las simulaciones y falsedades.

II.- Nuestro país con una caterva de pobres

  1. Aunque la falta de vergüenza se ha apoderado de una gran parte de los nuestros, hay que suponer que la canallada no lo ha contaminado todo, y la desfachatez no se ha impuesto por completo a la honestidad.
  2. Para sacar al país del atolladero que se encuentra, se hace necesario que el material humano que todavía no se ha ensuciado con las porquerías que emanan del orden social actual, tome la iniciativa de higienizar el ambiente nacional.
  3. Para cambiar la sociedad actual, y sobre sus cenizas levantar una nueva, debemos convencernos de que el modelo económico y social que nos denigra, además de carecer de fundamento racional, es infuncional.
  4. La forma como está organizada la sociedad dominicana de hoy, desde el punto de vista humano, no ha producido los efectos deseados para el desarrollo de la mayoría de la población.
  5. El orden social vigente en el país es inoperante. Se ha comprobado hasta la saciedad su inutilidad, porque la mayoría carece de lo indispensable para vivir dignamente.
  6. Un país cargado de pobres por todas partes; donde diariamente se multiplican los mendigos, y en cada esquina está presente una caterva de necesitados, nos dice que estamos conviviendo con limosneros, que para mal vivir deben ir de puerta en puerta extendiendo sus manos para recibir una limosna o un pedazo de pan.

III.- Dejar la parejería, para comprobar la pobretería

  1. Por más que la minoría insaciable quiera andar por ahí de privona, no puede negar que su abundancia de dinero es el resultado de la vida amarga que padecen sus connacionales pedigüeños.
  2. La privanza de los que en este país se creen estar por encima del bien y del mal, y de que orinan agua bendita, les impide saber que su fantochería tiene relación directa con la pobreza que arropa a la mayoría de dominicanos y dominicanas, víctimas de un modelo económico tan fallido como inhumano.
  3. Ese ejército de hambrientos, que diariamente se mueve por todo el país con deseo y necesidad de comer, sin saber dónde aplacar su hambre, habla para lamentarse e implora lograr su liberación material y espiritual.
  4. Todos aquellos que creemos que merecemos y debemos vivir en un mejor país en el orden económico, social, ético y moral, estamos colocados en la disyuntiva de aceptar que todo siga como hasta ahora, o actuar para vivir dignamente sin sonrojarnos de tanta miseria e inmoralidades.
  5. Por el hecho de que aquí un puñado de gente se mantenga placentera ante tanta pobreza y corrupción, la mayoría del pueblo no debe aceptar mantenerse hundida en la miseria y las lacras que genera el orden social actual.
  6. La tolerancia en su ejercicio tímido de las libertades públicas, no debe llevar a las masas populares a aceptar y santificar un sistema económico y social que las mantiene moralmente asfixiadas y materialmente reducidas como seres humanos.

Ideas finales

  1. La desgracia que vivamente lesiona a los que en este país son los más, a los pobres, no ha sido como consecuencia de un fenómeno celestial, sino causada por una formación económica que descansa en la desigualdad que hace imposible la felicidad de la mayoría de todos los habitantes del territorio nacional dominicano.
  2. La indiferencia no cuadra en las mujeres y en los hombres que históricamente se sienten comprometidos en la brega por liberar a la especie humana de toda forma de opresión.
  3. El estado de pobreza y de degradación ética y moral que vive el pueblo dominicano, deben motivar, emocionar y conmover a los mejores hombres y mujeres de este país, que creen que merecemos y debemos construir una sociedad diferente a la que desde siempre nos ha mantenido angustiados.

domingo, 13 de febrero de 2022

Mi apreciación en el trato de un médico dominicano y un estadounidense

A manera de introducción

  1. Si fuera una persona supersticiosa, actuara con la creencia de que mi madre me parió para que todo lo comprobara mediante la práctica, o sea, llevando a cabo en lo que debo creer.
  2. Así, por ejemplo, conozco lo que es el Estado como órgano represivo, porque he sentido la represión material mediante golpes físicos en mi cuerpo, y la coerción espiritual al mis adversarios prohibirme, en determinados momentos, expresar libremente mis ideas.
  3. De igual manera, estoy debidamente informado de la diferencia en el trato que brindan los médicos dominicanos a sus pacientes, y cómo los asisten los galenos ubicados en países extranjeros, en particular en los Estados Unidos.

I.- Calidez o sequedad en los médicos

  1. Tengo calidad para opinar del proceder de la generalidad de los galenos en los centros de salud estadounidenses, porque así como he estado en busca de sanación en mi país, he hecho lo mismo en diferentes ciudades y centros hospitalarios de los Estados Unidos.
  2. Porque  ahora se ha puesto muy de moda que cualquiera de mis connacionales pudientes, si se siente un dolor de cabeza, de una vez decide irse a territorio norteamericano, para allí ser atendido, he creído oportuno exponer mi sentir en lo que se refiere al roce, a la relación del médico dominicano y su colega en los Estados Unidos,  con el dominicano que padece una enfermedad y busca curarse.
  3. El objetivo de este escrito no es abordar el tema de la capacidad del facultativo nacional y su semejante que ejerce en territorio norteamericano. No procuro establecer equivalencia y discrepancia en conocimientos, sino en el celo, en el afán de que el enfermo sienta el calor humano.
  4. Para mí, y es posible que para cualquier ser humano que busca salud, la calidez del galeno es de un gran valor para la condición anímica del paciente, porque el ardor anima el espíritu decaído.
  5. La afectuosidad demostrada por el médico ante el que está quebrantado, le hace bien porque la cordialidad le llega suavemente al alma, haciéndole sentir que está frente a quien le va a devolver su sanidad.
  6. Aquel que asiste a la consulta médica porque siente un malestar físico, o una molestia espiritual, busca apoyo en esa persona que, se supone, lo ha  de recibir con sentido sociable, y no con el rostro adusto que en lugar de alegría transmite pesimismo.
  7. El que está enfermo, sale hacia el extranjero en procura de sanarse y se encuentra con un galeno con cara de poco amable, de seguro que se le incrementa su quebranto, porque el facultativo de mal carácter espanta hasta la posibilidad de sanar al que requiere salud.

II.- Experiencia como resultado de lo vivido

  1. La experiencia que tengo, resultado de mi asistencia en distintas épocas y por diferentes quebrantos, propios y de familiares, ante médicos norteamericanos, es el de un trato seco. Se nota la falta de calor, nada de entusiasmo y mucha frialdad.
  2. Mil veces me he lamentado salir de mi país hacia Estados Unidos, en busca de sanación y encontrarme con ese médico que me inspira desesperanza, porque le veo ceñudo, intratable. Me he acostumbrado a tratarme con facultativos que por su cordialidad inspiran confianza.
  3. Las personas enfermas, lo menos que quieren es ser pacientes de profesionales de las ciencias médicas que con su presencia agudizan el quebranto y ya en la consulta el intercambio de palabras es una agravante de la lesión.
  4. Cualquier persona que esté aquí quebrantada, si es asistida por un buen médico dominicano, a no ser que su tratamiento requiera equipos de alta tecnología, nunca, jamás, deje su cuido en el país para irse a Estados Unidos.
  5. Nosotros, los habitantes de la República Dominicana, contamos con profesionales de la medicina, sumamente talentosos, capaces, honestos y, lo más importante, transmiten calor humano a sus pacientes.
  6. Estar ante un galeno sensible que ejerce su profesión apegada a la ética y a la decencia, es caer en manos humanistas. Ese clínico que asiste al enfermo que anda al galope detrás de su salud, lo encontramos lleno de bondad en nuestro país, interesado en sanar al enfermo que a él se ha entregado.
  7. El médico general o el especialista, no importa el edificio anticuado o moderno donde está ubicado su consultorio, lo tenemos aquí, a nuestro alcance, siempre dispuesto para atender al enfermo; y con el mejor medicamento que ofrece, que es el trato sencillo para ese ser humano que en situación de desesperación necesita quien de buen gusto, con buena cara y temperamento afable le devuelva la salud.

Ideas finales

  1. Nuestra condición de caribeños, históricamente vejados y maltratados por minorías nativas y potencias coloniales, si estamos enfermos y abandonamos el lar nativo buscando curación, quisiéramos ser tratados por un terapeuta que genere delicadeza y proceder humanitario, no indiferencia y sequedad.
  2. Ese médico nada sociable, dado al laconismo, inmutable y con cara de presagio, no es el que estamos acostumbrados a tratar cuantas veces hemos tocado la puerta de su consultorio.
  3. En nuestro medio tenemos por costumbre encontrarnos con el facultativo que al recibir al paciente, de inmediato demuestra compenetración, susceptible actitud, exhibe cara de compasión y muestra su afecto cuando con ternura se acerca al enfermo.
  4. Lo que he expuesto respecto a la diferencia en el trato brindado al paciente por el médico dominicano y su colega norteamericano, es el resultado de mis vivencias, con las cuales no pretendo generalizar. He escrito partiendo de situaciones concretas reiteradas, las cuales he vivido con pesares.

martes, 8 de febrero de 2022

Medicamentos de alto costo y el Presidente Abinader

I.- He aprendido con la práctica de la vida

  1. Sin proponérmelo, mi vida se ha desarrollado confirmando la veracidad con el ejercicio de la práctica. He adquirido conocimientos de manera objetiva, fuera de cualquier instrucción sacada de un manual.
  2. Sé lo que es no tener un techo para vivir, porque nací en un bohío prestado por su propietario a mi mamá,  a cambio de que ella le lactara un nieto.
  3. Aprendí lo que es tener hambre y no contar con nada para comer, cuando mamá un día cualquiera de dificultad, llegado el mediodía sin que tuviera dinero para comprar la comida, salía al patio de la casa, lanzaba una mirada al cielo buscando el sol, y luego me decía: “Negro, van a ser las doce, ciérrame la puerta”. Con estas palabras mamá quería decir que había perdido toda esperanza de encender el fogón para preparar alimentos al mediodía. La explicación que nos daba mamá a sus hijos, era que ningún hijo suyo iba a moverse fuera de la casa, para que luego alguien pudiera decir por el barrio que un hijo de Ydalia andaba velando comida.
  4. Conocí la palabra dinero por mi trabajo como limpiabotas, porque cuando niño, antes de salir a limpiar zapatos, mamá me decía: “Negro, recuérdate que debes cobrar dos centavos por zapatos bajitos y tres por las botas”.
  5. Me gusta estrenar mis piezas de vestir, porque la ropa que usé en mi niñez, siempre fue de medio uso. Resulta que mamá lavaba y planchaba para varias familias en Santiago y recibía en donación las vestimentas usadas de los niños de esas familias. “Una de las casas a las cuales mamá prestaba servicios como lavandera y planchadora, era la de la familia Cocco, que vivía en Santiago. Miembros de los Cocco son Manuel y su finado hermano, mi amigo entrañable Miguel Cocco”.
  6. La persona que en mi hogar hace labor de servicio doméstico, siempre ha sido tratada como formando parte de la familia, porque esa fue la consideración que me dio doña Aracelis, la madre de los Llenas Dávila, cuando en mi niñez hacía en su hogar labores de limpieza y diligencias.
  7. Aunque salí de la UASD, en el año 1967, investido con el título de doctor en derecho Magna Cum Laude, fue al lado del licenciado Francisco Porfirio Veras, don Lilo, donde conocí la práctica de la abogacía, haciendo labores de oficinista y mensajero, desde comprar sellos de Rentas Internas hasta aprender a cancelarlos.
  8. En la cuna del imperio, asimilé que en el capitalismo la salud es una mercancía, porque estando mi compañera Carmen, afectada de cáncer, me trasladé con ella a New York, para fines de tratamiento de radioterapia. Una vez los médicos norteamericanos hicieron a Carmen los chequeos y exámenes previos de rigor, y precisaron el número de sesiones de radioterapia que debía recibir, una jovencita, secretaria ejecutiva del hospital, le dijo a Carmen: “Doña, este es el tratamiento que usted necesita y los costos; todo el dinero tiene que ser pagado antes de comenzar y si se inicia mañana tiene que ser pagado hoy o mañana antes de ser tratada”. En ese momento intervine, y le contesté que pagaría de inmediato el cincuenta por ciento; pero ella no me dejó terminar y contestó: “Aceptamos el cincuenta por ciento ahora, pero el tratamiento no comenzará hasta que se haga efectivo el total de la cuenta”. Al día siguiente se le pagó el completivo y, con el recibo en sus manos, Carmen comenzó el tratamiento.

II.- El cáncer y medicamentos de alto costo

  1. Cualquier persona acostumbrada a leer mis escritos, es posible que se haga la pregunta qué impulsa a Negro Veras, a escribir poniendo vivencias como motivación de su exposición. He aquí lo que me lleva a hacer este trabajo.
  2. En el periódico HOY, del día lunes 7 de febrero, en curso, 2022, en su primera página, leí la noticia con el título: “Marginan a pacientes sin dinero para enfermedades de alto costo”.
  3. Sé perfectamente lo que quiere decir enfermedades de alto costo porque, personalmente, en el curso de los últimos meses, he tenido que, en busca de mi salud, convencerme más y más de lo que significa en el capitalismo la salud como mercancía.
  4. En nuestro medio, cualquier ciudadano o ciudadana no tiene la posibilidad económica de gastar, en menos de un año, la suma de tres millones cuatrocientos mil pesos dominicanos, (RD$ 3,400.000.00), solamente para averiguar si está o no afectada de un tumor.
  5. Que se lea bien, es solamente dando los pasos necesarios en cuanto a investigación radiológica, pet/ct, y otros estudios, que entrañan gastos por encima de tres millones de pesos.
  6. Para que se tenga una idea de lo insoportable que resulta tener acceso a los medicamentos de alto costo, basta con decir que una cápsula endoscópica tiene un costo de RD$ 63,000.00, y una inyección para evitar los efectos de un tumor tiene un valor de RD$ 73, 800.00, cada mes.
  7. Desde hace muchos años la palabra cáncer para mí  ha sido fatídica, porque de esa enfermedad murió mi abuela materna, mi madre, mis hermanas Monina y Mercedes Maria; y mi compañera Carmen, además de otras personas que han ocupado un lugar especial en lo más profundo de mi corazón.
  8. En el seno de una familia, en la cual uno cualquiera de sus miembros resulta afectado de cáncer, llega la calamidad cargada de pesares que, además de la desesperación, trae la ruina económica al colectivo familiar.

Ideas finales

  1. Muchos pacientes que estamos en la obligación de hacer uso de medicamentos de alto costo, sin tener dinero en abundancia y de sobra, estamos en condiciones de hacerle frente a sus precios exorbitantes, pero no así la gran mayoría de nuestro pueblo que carece de recursos económicos hasta para comer.
  2. En diferentes ocasiones he dicho, y reitero, que no me identifico con el pensamiento político e ideológico del presidente Luis Abinader, y tengo de su persona una buena imagen por su formación familiar, además de que creo que no es uno igual a los tantos malvados que han gobernado a nuestro país.
  3. Apelo a la sensibilidad del Presidente Abinader, para que en los hospitales públicos del país mantengan los medicamentos de alto costo para que estén al alcance de los enfermos de cáncer, y otras afecciones catastróficas.
  4. El Gobierno Central está en el deber de tener los medicamentos de alto costo, bajo una estricta y confiable administración, para que con sentido humanista y honestidad, sean donados exclusivamente a personas físicas enfermas y de escasos recursos económicos.

lunes, 7 de febrero de 2022

Las aseguradoras, los enfermos y los médicos

I.- El pueblo y sus ajetreos

  1. Toda sociedad humana heterogénea desde el punto de vista clasista, está dominada por la desigualdad, que trae como consecuencia pluralidad de entes sociales con diferentes niveles educacionales.
  2. Nuestro país cuenta con un sector poblacional que tiene excelente nivel de instrucción, mientras amplios segmentos padecen de muy poca o ninguna preparación escolar.
  3. La falta de instrucción o conocimientos, hace posible que mediante la ocultación maliciosa, y utilizando otras tantas formas de controlar la voluntad, los pueblos llegan a ser presas fáciles de manejar.
  4. Los marginados sociales, víctimas de sus enemigos tradicionales, se mantienen aletargados; adormecidos; en permanente estado de quietud y con la mente turbada, lo que les impide pensar u obrar con plena claridad.
  5. Muchos dominicanos y dominicanas que comen a veces, el ajetreo a que están sometidos,  moviéndose al galope para conseguir el dinerito para mal vivir, el agobio les hace estar en condición de embelesados.
  6. La colaboración, al igual que la solidaridad, es la más alta expresión de la sensibilidad, y debe formar parte de la conducta social de quienes, sin distinción alguna, siempre están listos para coincidir en la coparticipación.

II.- La salud fuera de los negocios

  1. Porque las masas populares no lo saben, o por falta de tiempo no han comprendido lo indispensable que es gozar de salud, corresponde poner al día de su situación a las mujeres y a los hombres comprometidos con la lucha social y política.
  2. Cualquier gobierno de un país organizado y más o menos civilizado, debe tener la salud como un asunto de gran prioridad, la que se comprueba por los resultados obtenidos.
  3. Una comunidad humana cualquiera, necesita tener dirigentes políticos  dominados por cierto sentido de sensatez, que no permitan que los servicios de salud estén sometidos a operaciones comerciales.
  4. El criterio capitalista de dejar hacer, debe ser ajeno a todo lo que tiene que ver con la salud del pueblo. No tiene nada de humano, ni de social, aceptar que el derecho a estar saludable sea decidido por un intermediario sin amor a la vida de su prójimo.
  5. Para el ser humano, la salud no es una cosa cualquiera, secundaria, ni un accesorio de lujo. Ella es lo esencial, decisiva para mantenerse con actitud de vivir, de seguir formando parte del mundo terrenal.
  6. Porque estar saludable es algo muy delicado para la persona física, esta debe ser objeto de una atención cardinal. Cuidar por estar sano, es de importancia. Darse por descuidado lleva a la pérdida de la existencia.
  7. Es un compromiso del Estado ocuparse de que el pueblo tenga los servicios de salud a su alcance y disposición; hacer posible el acceso de los enfermos a los centros de atención médica; dedicarse, hacerse cargo, tener entre sus manos y atribuciones que los enfermos puedan recuperar su salud.
  8. El Estado dominicano, jamás, bajo ninguna circunstancia, debió permitir que grupos extraños a la sanación, hicieran de árbitros intermediarios entre la vida del paciente y los facultativos.
  9. Un tercero negociador, autorizado por el Estado, no debe hacer de componedor entre la enfermedad del asegurado y el clínico que sabe y procura curar al afectado. Un mediador interesado carece de calidad para decidir con sentido humanitario y justicia.

Ideas finales

  1. El medio social dominicano es lo suficientemente amplio, para que todo aquel que tiene habilidad para los negocios, y dispone de recursos económicos, desarrolle sus aptitudes e invierta con posibilidades de éxitos.
  2. Corresponde al Estado, no permitir que los particulares intervengan buscando beneficios en áreas sensitivas, como sensible es la salud de la población dominicana y de cualquier país.
  3. Ante el hecho de que aquí es una realidad la existencia de empresas aseguradoras, que tienen que ver con los servicios de salud, se impone hacer cesar esa actividad comercial.
  4. El Estado dominicano, que propició la vigencia comercial de las aseguradoras en el sector salud, de seguro que no las va a estorbar, y de ninguna manera a obstaculizar la continuación de las mismas en el negocio de la salud.
  5. Como toda compañía comercial, las aseguradoras que accionan en el negocio de la salud, en sus actividades procuran ganancias a costa de los enfermos asegurados y de los médicos que asisten a los que buscan sanación.
  6. La situación se ve con suma claridad: poner los servicios de salud como un asunto entre el enfermo y sus médicos, y que de por medio no esté un tercero que con todo derecho solo procura obtener ganancias.

sábado, 5 de febrero de 2022

Ante la desaparición del querer hoy, cultivarlo para el futuro

I.- La educación para crear conciencia

  1. La especie humana logra su educación en el hogar y en la escuela, completando su formación en el medio social donde desarrolla sus actividades cotidianas.
  2. El conjunto de las ideas que sirven de guía a un hombre o a una mujer, caracterizan la forma de cómo ve el mundo circundante, el enfoque  de los fenómenos sociales y todo lo que tiene que ver con su entendimiento,  inteligencia y el uso de la razón para  decidir en uno u otro sentido aplicando el adecuado razonamiento.
  3. El estado de satisfacción  de un ente social guarda relación con su  modo de pensar, de donde resulta que su mentalidad condiciona sus gustos.
  4. Dependiendo de su formación, de la enseñanza asimilada, la persona  entusiasma a los demás por su correcto proceder,  gana respeto y admiración.
  5. La fina conciencia, el sano entendimiento condiciona a  la persona para valorar el trato que recibe por ejecutar según es debido. El actuar apropiado motiva  buena imagen  y grata aceptación.
  6. Es una tendencia muy propia de los seres humanos sentir la querencia. Emocionalmente se siente bien aquel que sabe que es objeto de afectos, porque el cariño anima el espíritu.

II.- La sociedad dominicana de hoy, complicada para el querer

  1. La comprensión mutua, la fraternidad, el colectivismo y la lucha por un puro ideal para el bienestar social, solamente están presentes  en una sociedad en la cual  el trabajo común procura satisfacer las necesidades de todos y de todas
  2. En las comunidades humanas que viven bajo un ordenamiento económico y social basado en la desigualdad de oportunidades,  no es posible establecer el querer mutuo, porque  en el afecto desempeña función determinante la deseada correspondencia, algo difícil de alcanzar en el medio social dominicano de hoy por las contradicciones sociales y la ausencia de fortaleza en los sentimientos.
  3. La doblez es normal en muchos de los nuestros. Ella choca con el sincero estimar que debe primar en los mutuos vínculos afectivos.
  4. El modo de actuar sin fingimiento se ha convertido en algo extraño en la conducta del dominicano, razón por la cual la inclinación afectiva entre nosotros se torna sospechosa.
  5. La forma como actúa el amigo sincero, que lo hace merecedor de pleno cariño, en raras ocasiones es compensada como merece. Siempre acecha la traición, si no la indiferencia despreciativa.
  6. En el medio nuestro, ese ser humano que merece ser amado, la generalidad de las veces es víctima de odio por la nefasta influencia de un tercero que empaña la común atracción que hasta ese momento existía basada en la franca estimación. Malquistar es ya algo de la cultura dañina dominicana.
  7. Sembrar la antipatía y no el querer, es un objetivo a lograr por quienes bien han asimilado la degradación de la sociedad dominicana. Aquí se estimula la inquina para mediante la tirria  romper el sano cariño.

III.- Los que se dejan querer

  1. La manera de ser o de reaccionar, el carácter vehemente y vivo, influyen para  la persona llegar a ser amada. El ímpetu y la frialdad desempeñan su papel entre el querer y despreciar.
  2. El comunitario sociable, de buen trato y franca cordialidad, lo hace agradable, atractivo, a la vez que motiva querer e inspira gran simpatía.
  3. Algunas personas físicas, hasta con un cambio de impresiones se dejan querer, mientras que  otras ni con  ruegos  llegan a ser objeto de afectos. No todo ser humano conmueve hondamente el ánimo de otro.
  4. Alrededor del querer se mueven factores que tienen que ver con la actitud de cómo se comporta un individuo ante los demás, de ahí que el flemático, el muy reposado no cae igual, ni se deja querer como aquel vivaracho, el muy jovial.

Ideas finales

  1. Debemos empezar  a instruir  a los niños y a  las niñas en el sentido de que para llegar a caer simpático no hay que comportarse lisonjero, porque es posible ser querido sin adular. Entre nosotros hoy, muchos cultivan la querencia  basada en ser tan melosos que empalagan.
  2. Si en el futuro queremos contar con mujeres y hombres de valía, queridos y admirados, se impone comenzar a formar niño y niñas que se desarrollen con el sentido de tener completa dignidad.
  3. Es de desear tener  en la sociedad dominicana del futuro  a esa ciudadana o ciudadano muy querido por su conducta ejemplar, altamente apreciada por su correcto proceder  y  los aportes hechos a la comunidad.
  4. En nuestro país, el concepto querer debe ser la expresión del buen actuar en el medio social, con apego a principios éticos y mortales, lealtad y plena correspondencia, como muestra de sincera reciprocidad.
  5. Debe ser un compromiso de la gente buena que todavía queda aquí, reclamar educar   a la niñez dominicana  para que aprenda que no es de gente noble  ganarse el querer  recurriendo a la alabanza, que es una tacha  propia de los mediocres para ganar simpatía inmerecida.

jueves, 3 de febrero de 2022

Escribir o hablar para con astucia engañar al pueblo

I.- Verdades a medias

  1. En nuestro medio no son pocos los que por conveniencia santifican el modelo económico y social bajo el cual estamos viviendo. Aquel que tiene como actividad principal producir la mercancía dinero, necesita que se mantenga vigente lo que le hace posible su agradable vida material y espiritual.
  2. Con el fin de engatusar a lo que en verdad se llama pueblo, son utilizadas un conjunto de palabras debidamente organizadas. De igual manera, para inducir al engaño a los hombres y a las mujeres que integran las masas populares, un lenguaje complicado y difícil de comprender es llevado a sus oídos.
  3. A nuestro pueblo se le habla de democracia, como si este fuera un concepto general y no clasista. No se le dice que la de aquí es una democracia representativa diseñada para servirle a la minoría nacional y a los intereses extranjeros.
  4. Se difunde la idea de que hay que acabar con la pobreza, la corrupción, el desempleo, la violencia y la prostitución, pero no se le aclara a la población que para eliminar esos males sociales hay que hacer desaparecer su causa generadora, el sistema bajo el cual estamos viviendo.
  5. Analfabetismo, niños que mueren de enfermedades curables, gran desempleo, desamparo de los ancianos, falta de techo y de agua potable, son males que tienen su fuente y causa que los motivan, pero se guarda silencio de que es el injusto sistema que los arrastra contra la mayoría del pueblo.
  6. Criminalidad, drogadicción, narcotráfico y hacinamiento son manchas sistémicas presentes aquí, causadas por un orden social basado en injusticias y desigualdades, pero no se le dice a la comunidad dominicana de dónde provienen.
  7. Hablarles a los pobres en un lenguaje comprensible que lo puedan entender, es decirles sin jeringonza ni galimatías, la fuente de su desgracia, de su estado miserable, porque solamente así llegan a saber hacia dónde deben dirigir su lucha de liberación.
  8. Es llevar la mentira a las ciudadanas y a los ciudadanos, hablarles de los problemas sociales, sin orientarles correctamente en el sentido de que no son providenciales, sino terrenales las molestias que les tienen como víctimas para favorecer a los victimarios que son muy pocos.

II.- Tapar la verdad para engañar a las masas populares

  1. En nuestro país y en cualquier otro con una organización económica, social y política semejante, contará en su seno con sectores, clases y capas sociales que de forma interesada van a mantener la trampa ideológica como medio para que se conserve inalterable el actual  modo de vida.
  2. A los hombres y a las mujeres pobres se les ocultan las realidades para que una vez disfrazadas, no puedan descifrarlas con facilidad. El enmascaramiento se convierte en un obstáculo que facilita el atraso popular.
  3. En la medida que a los oprimidos se les tapa, o de cualquier manera se les enmascara la verdad, más difícil se les hace llegar a conocer la causa de sus pesares. Eliminar la luz es obra de quienes se benefician del oscurantismo.
  4. Adormecer a los de abajo mediante palabras adecuadas para que se queden aletargados aceptando la opresión, ha hecho posible a las minorías disfrutar del poder del Estado sin complicaciones de ninguna clase.
  5. En la generalidad de los países atrasados y dependientes como es el dominicano en la actualidad, la trampa ideológica constituye un instrumento importante para la dominación de una minoría insignificante contra la mayoría del pueblo trabajador.
  6. Para que los marginados de la sociedad dominicana acepten con dulzura su pobreza, se les hace creer que su miseria, la corrupción y la violencia, se eliminarán rezando, y no en la brega social y política.
  7. La resignación de la mayoría de la población dominicana a continuar viviendo como hasta ahora, es responsabilidad de quienes aprovechándose del sistema y de la ignorancia, se ocupan de acunar a los marginados de la sociedad hablándoles sandeces.
  8. Los politiqueros y otros vendedores de ilusiones que irrespetan al pueblo, extralimitándose en sus ambiciones, saben que su vigencia depende de la existencia del sistema que defienden como si fuera idílico, cuando en verdad no es más que sumamente prosaico.

Ideas finales

  1. En cada país, los grupos de la especie humana más altamente ilustrados, son los más comprometidos en llevar conocimientos a sus coterráneos que carecen de instrucción. El egoísmo intelectual es una mancha en la conducta de quien así procede.
  2. No son más que desgracias humanas para sus pueblos, los hombres y las mujeres que de manera habilidosa escriben o hablan para con agilidad y astucia mantener en el atraso a aquellos que carecen de lo indispensable para vivir dignamente, es decir, a los pobres.
  3. Ahora que está muy de moda tocar el tema de la transparencia, sería provechoso para la comunidad dominicana, que cuando se le hable de males sociales, como corrupción, pobreza y otras taras, se le diga cuál es su causa generadora.
  4. Para los marginados de la sociedad dominicana escaparse de la opresión social en la que se encuentran sometidos, deben confiar en sus propias fuerzas y en sus aliados sinceros, pero jamás creer en aquellos que mediante la trampa ideológica procuran confundirlos, hablándoles de problemas sociales sin señalarles el origen de los mismos.

martes, 1 de febrero de 2022

Los tatuajes y otras modas, hoy presentes aquí

Explicación

Las épocas, como períodos prolongados en el desarrollo de la sociedad humana, están marcadas por acontecimientos de significación y procesos sociales con rasgos característicos.

I.- Mi profesor, Leoncio Ramos, Lombroso y los tatuajes

  1. El doctor Leoncio Ramos, en la Universidad de Santo Domingo, impartía la cátedra de criminología en el primer curso de la Facultad de Derecho. La tarde del día jueves 11 de enero del año 1962, el doctor Ramos, llegó al aula donde nos encontrábamos sus alumnos y luego de un saludo respetuoso, inició el desarrollo del tema de su asignatura, refiriéndose a Cesare Lombroso y el criminal nato.
  2. El profesor Ramos, en su exposición dijo que en su momento Lombroso, con fines de investigación, visitó varias cárceles italianas, y comprobó que la mayoría de los reclusos condenados por crímenes espeluznantes tenían tatuajes en sus brazos.
  3. Al escuchar lo dicho por el profesor Leoncio Ramos, me pasó por la cabeza la idea de que no era de gente buena grabarse dibujos en la piel.
  4. Lo relatado por el profesor Ramos, en torno a Lombroso, los tatuajes y los criminales, me conmovió el ánimo, y me puso detenidamente a pensar.
  5. Durante mucho tiempo, vi con extrañeza, me causó asombro, ver en mi país a seres humanos con marcas en sus cuerpos. Me sentía sorprendido por el hecho de una persona física marcarse, algo que solo había visto en algunos animales domésticos, para sus dueños distinguirlos por la estampa como propios.
  6. El hecho de que memorice lo narrado por el doctor Leoncio Ramos, sobre la opinión de Lombroso y el criminal nato, no quiere decir, en modo alguno, que acepte semejante tesis en los marcos actuales del estudio del delito, el delincuente y la causa generadora del crimen.
  7. De la generación de mujeres y hombres, de la cual formo parte, la consideración que tenía de tatuarse no era buena ni mala. Pura y simplemente, no existía ese concepto en el pensamiento de los dominicanos y dominicanas de mi tiempo, como tampoco la idea de las computadoras.

II.- No estoy prejuiciado contra los tatuajes

  1. Por formación personal e ideológica, no soy dado a comportarme con exagerada admiración por cualquier asunto que está en boga. Por el contrario, a lo nuevo le doy la bienvenida, siempre y cuando no vaya en contra de las buenas costumbres aceptadas como formando parte de la cultura de nuestro pueblo.
  2. La artificialidad no forma parte de mí. El fingimiento no lo ejecuto ni lo impulso; procuro estar identificado con la naturalidad, vivir en permanente llaneza y ejecutar la sencillez como práctica de vida.
  3. Con relación a los tatuajes, no tengo juicio alguno preconcebido. No procedo a juzgar algo sin conocer su origen y esencia. Procedería con ofuscación si manifiesto o siento algún prejuicio contra los tatuajes.
  4. Mi único hermano de padre y madre, que todavía vive, en su época de juventud decidió dibujarse un tatuaje en su brazo izquierdo. De igual manera, uno de mis más fieles amigos, de origen extranjero, tiene un tatuaje en uno de sus brazos.

III.- Los tatuajes están aquí de manera permanente

  1. En un pasado reciente era algo pasajero el dominicano o la dominicana dibujarse la piel, pero hoy es una cuestión permanente. Se puede decir, que todo pinta a que su aplicación tiene plena aceptación en jóvenes y adultos.
  2. Cualquier hombre o mujer de ahora exhibe un tatuaje como signo de estar muy moderno. Es más, se está viendo como señal de envejecer, no tener un tatuaje en una parte del cuerpo que sea llamativa y el dibujo notorio.
  3. Los tatuajes se han convertido en prueba de estar actualizado. Renovarse es mandar a pintarse en el cuerpo un amplio dibujo y que atraiga mucha atención.

Ideas finales

  1. No me identifico, en lo absoluto, con la opinión de Lombroso, sobre la vinculación entre los criminales y el uso de los tatuajes, pero no veo bien que el ser humano dibuje su piel, que sería como hacer una silueta sobre madera.
  2. Como ser humano libre, mentalmente no me someto a la nueva ola de modismo expresado mediante esa cosa que llaman música, caracterizada por sonidos chirriantes y desagradables, lo mismo que me choca ver a hombres con los pantalones sostenidos con la correa en los glúteos.
  3. No me produce agrado ver a las mujeres con una variedad de colores en sus cabellos, convirtiendo su cabeza en arcoíris que, aunque novedoso, no deja de cambiar la belleza natural de su pelambrera.
  4. Lo ideal fuera que los dominicanos y las dominicanas que se preocupan por un cambio, introduciendo modos nuevos de vida, utilicen sus energías, capacidad y disposición, material o intelectual, a los fines de accionando junto al pueblo producir las modificaciones que requiere la sociedad dominicana.
  5. Debemos estar conscientes de que las modificaciones en el vestir, el tipo de música, los refranes y tatuajes, lo mismo que apreciar lo bello y otras expresiones que observamos en el medio social, sirven para comprobar el cambio de generación que, con el transcurrir de los años, de manera perceptible, se ha operado en el país.